Digo sólo por hoy
Hay demasiada sangre
y tinta derramada,
demasiadas palabras en el aire
y las pantallas,
un estruendo feroz y desbocado.
Hay demasiada tiza y carbonilla,
demasiadas paredes y pizarras;
demasiadas esquirlas,
mucha pólvora;
estallidos de átomos,
trompadas al boleo;
demasiados carteles y señales,
demasiados señuelos y alambrados,
demasiados discursos sin orejas.
Quizás
debiéramos llamarnos al silencio
para no quedarnos mudos para siempre.
Quizás
ya sea el tiempo
-sólo digo quizás-
de volvernos al tacto,
restaurarnos la piel y las costillas,
calmarnos esa sed de ser tocados,
de tocar y de olernos;
olisquearnos los unos a los otros,
sin pedirnos permiso,
sin llenar formularios ni contratos.
Y en nombre de esa sangre
y esa tinta derramada,
no rompernos el alma ni la cresta;
por lo menos por hoy,
por un ratito;
sólo digo por hoy,
y aquí cerquita.