jueves, 19 de abril de 2012

Corita King

Mi amigo del alma es mi amigo del alma porque entiende todo lo que me pasa aún sin verme. Mejor aún: acepta que me pasen cosas y no se toma nada personal, que es lo que hace la gente que se enoja cuando no diste señales de vida. Mi amigo del alma sabe reírse de sí mismo y lo hace antes de reírse de los demás. De hecho, no lo veo riéndose de nadie ni criticando ni desperdigando juicios de valor.



Mi amigo del alma es impersonal. Tiene tanto de persona como de chimpancé porque mi amigo del alma no es ni una cosa ni la otra: es un ser humano iluminado.


Me dirán: pero el ser humano es una persona. Y yo debo decirles: no estoy de acuerdo. Personas son aquellas que corren por Florida de oficina en oficina, de comercio en comercio, con la blackberry enchufada en la oreja. Personas son aquellas que inundan los subtes, gruñendo, con la mirada vacua y las comisuras de los labios apuntándole a los pies. Personas son las que votan y se quejan, las que dicen saber de política, de economía, de ciencia, de filosofía, de la vida y no hacen más que repetir slogans. Personas son las que se pelean en el colectivo, las que cruzan mal la calle, las que manejan como chimpancés, las que atraviesan las vías con las barreras bajas y las que se paran en el medio de un camino, como en babia, interfiriendo con el fluir del resto de las personas. Personas son las que no quieren ver más allá de su propia nariz. Personas son muchas. Seres humanos son menos. Y por suerte mi amigo del alma es un flor de ser humano. Iluminado, ya he dicho.



Si yo fuera persona, lo metería en una campana de cristal y lo miraría como a una rosa. Si yo fuera una persona de la realeza quizás lo cazaría. Y si fuera persona científica, lo agarraría como a un sapo luego de cazarlo para ver qué tiene adentro, cómo es que puede ser tan ser humano, casi extra terrestre.



Pero mi amigo del alma me enseñó a no ser persona. Por eso es mi amigo del alma. Porque me ayudó a convertirme en un ser humano. Me abrió los ojos y me mostró un camino en el que los enojos son risibles, en el que la envidia y la competencia no son valores, un camino en el que a veces está él para caminar unos pasos conmigo y otras veces está su palabra para alentarme a seguir. Mi amigo del alma me mostró un camino de humildad y de amor, de conocimientos mucho más valiosos que los intelectuales, de belleza, de luz. Y pueden creer que mi amigo del alma es Jesús, Buda, Yoda o Gandalf, pero no, y eso es lo mejor: mi amigo del alma es efectivamente un ser humano real al que desemboqué cuando más lo necesité, cuando más ciega estuve, cuando me llegó el momento de tomar un nuevo camino.



Es como Matrix, así tal cual. Si tomaste la pastilla para ver la vía del ser humano, no hay marcha atrás. Y a veces te sentís en medio de un profundísimo lago de personas, solo, desamparado, cansado de bracear, con escaso aire y la voluntad desfalleciente, pero ésos son los momentos en los que aparece el amigo del alma y te revitaliza para un nuevo trecho.



Ahora, he de ser totalmente franca: mi amigo del alma es un ser humano y a la vez es varios. El primero me hizo caminar hacia otros seres a su imagen y semejanza por lo que ahora cuento con varios amigos del alma que se aglutinan en una sola imagen impersonal. Todos tienen algo del original y todos han hecho un poco de Virgilio, pasándose la posta unos a otros en este rumbo que inicié hace ya mucho tiempo.



Así he llegado a un punto sin retorno. Ya no hay vuelta atrás, siempre hacia adelante y cada vez con los valores más definidos: el ser humano ama, perdona, acepta, vive sin prejuicios y sin orgullos, percibe lo que pasa a su alrededor cuando está rodeado de personas y por esto mismo puede fluir, a veces atrapando a una persona para abrirle los ojos y mostrarle el camino, otras veces en soledad, con humilde silencio, sin ser percibido incluso. El ser humano tiene un alma vibrante y eso es lo que perciben los otros seres humanos, así se juntan los seres humanos y se vuelven amigos del alma, por más ínfima que sea la expresión para describir tamaño vínculo porque los amigos del alma son mucho más que eso y siempre van a estar: son parte nuestra, impersonales, confortablemente humanos.









 

(No suelo comentar lo que publico pues cada texto elegido, cada poesía, cada nota, cada canción, cada obra de arte, habla elocuentemente por sí misma... de mí y del universo que me conmueve o deslumbra. Pero éste es especialmente importante para mí. No sólo está excelentemente escrito sino que tiene toda la autenticidad y la pasión que hoy necesitaba. Hay seres que se cruzan en la vida para hacernos el bien, para ayudarnos a curar heridas. Hay los que las causan. A veces nos chocamos con unos, y otras... con ángeles que sabe Dios porqué y cómo se aparecen para irradiarnos y enriquecernos. Muchas gracias Cori, por cada palabra) 













viernes, 13 de abril de 2012

Samuel Beckett

1
por qué no simplemente no esperar
a ser ocasión de
un vertedero de palabras


¿no es mejor abortar que ser estéril?

después de tu partida las horas son tan tristes
siempre empiezan a rastras demasiado pronto
los garfios desgarrando con ceguedad el lecho de miseria
rescatando los huesos los amores antiguos
cuencas una vez llenas con ojos como tuyos
¿es mejor siempre demasiado pronto que jamás?
negra necesidad salpicando los rostros
diciendo una vez más nunca flotó lo amado nueve días
ni nueve meses
ni nueve vidas

2
diciendo una vez más
si no me enseñas tú no aprenderé
diciendo una vez más existe un último
atardecer de últimas veces
últimas veces de mendigar
últimas veces de amar
de saber no saber simular
un último atardecer de últimas veces de decir
sino me amas nunca seré amado
si no te amo ya no amaré nunca
un batir de palabras gastadas una vez más en el corazón
amor amor amor golpe de un émbolo antiquísimo
moliendo el suero inalterable
de las palabras
una vez más aterrado
de no amar
de amar pero no a ti
de ser amado y no por ti
de saber no saber simular
simular


yo y todos los otros que te amen
si te aman


3
a menos que te amen

miércoles, 11 de abril de 2012

Pink Martini

Black is the night

Black as my heart
Dark hours since we've been apart
A voice in the wind
Keeps calling your name
Veronique


November came
And with it died our love
Leaves fall down
Clock's chiming
Please come back my darling


One love


The letters I write
I never shall mail
The world is gray
Wrapped in a veil
No step on the stairs
No one rings the bell
For Veronique


November came
And with it died our love
Tears fall down
Clock's chiming
Don't leave me my darling


One love


The letters I write
I never shall mail
The world is gray
Wrapped in a veil
No step on the stairs
No one rings the bell
For Veronique


Veronique



lunes, 9 de abril de 2012

Sarah Kane

Sometimes I turn around and catch the smell of you and I cannot go on I cannot fucking go on without expressing this terrible so fucking awful physical aching fucking longing I have for you. And I cannot believe that I can feel this for you... and you feel nothing. Do you feel nothing?  And I go out at six in the morning and start my search for you. If I've dreamt a message of a street or a pub or a station I go there. And I wait for you.


(4.48 PSYCHOSIS)

miércoles, 28 de marzo de 2012

Rodolfo Walsh

"Querida Vicky:
La noticia de tu muerte me llegó hoy a las tres de la tarde. Estábamos en una reunión cuando empezaron a transmitir el comunicado. Escuché tu nombre, mal pronunciado, y tardé un segundo en asimilarlo. Maquinalmente empecé a santiguarme como cuando era chico. No terminé con ese gesto. El mundo estuvo parado ese segundo. Después le dije a Mariana y Pablo: "Era mi hija". Suspendí la reunión.
Estoy aturdido. Muchas veces lo temía. Pensaba que era excesiva suerte no ser golpeado, cuando tantos otros son golpeados. Sí, tuve miedo por vos, como vos tuviste miedo por mí, aunque no lo decíamos. Ahora el miedo es aflicción. Sé muy bien porqué cosas has vivido, combatido. Estoy orgulloso de esas cosas. Me quisiste, te quise. El día que te mataron cumpliste 26 años. Los últimos fueron muy duros para vos. Me gustaría verte sonreír una vez más.
No podré despedirte, vos sabés por qué. Nosotros morimos perseguidos, en la oscuridad. El verdadero cementerio es la memoria. Ahí te guardo, te acuno, te celebro y quizá te envidio, querida mía.
Hablé con tu mamá. Está orgullosa en su dolor, segura de haber entendido tu corta vida, dura, maravillosa vida.
Anoche tuve una pesadilla torrencial, en la que había una columna de fuego poderosa pero contenida en sus límites, que brotaba en alguna profundidad.
Hoy en el tren un hombre decía: "Sufro mucho. Quisiera acostarme a dormir y despertarme dentro de un año". Hablaba por él pero también por mí."


(Carta de Rodolfo Walsh a su hija Vicky)

lunes, 26 de marzo de 2012

domingo, 18 de marzo de 2012

Roque Dalton




La poesía es como el pan
Como tú
amo el amor, la vida, el dulce encanto de las cosas,
el paisaje celeste de los días de enero
También mi sangre bulle y río por los ojos
que han conocido el brote de las lágrimas.
Creo que el mundo es bello,
que la poesía es como el pan,
de todos.
Y que mis venas no terminan en mí,
sino en la sangre unánime
de los que luchan por la vida,
el amor,
las cosas,
el paisaje y el pan,
la poesía de todos.


(Pintura: ''La cesta de pan'', de Salvador Dalí)

domingo, 11 de marzo de 2012

William Butler Yeats

Had I the heavens’ embroidered cloths,
Enwrought with golden and silver light,
The blue and the dim and the dark
Of night and light and the half light,
I would spread the cloths under your feet:
But I, being poor, have only my dreams;
I have spread my dreams under your feet;
Tread softly because you tread on my dreams.

Si tuviese los ropajes bordados celestiales
Repujados con luz dorada y de plata,
El azul, lo sombrío y oscuro
De la noche y la luz y a media luz
Extendería los ropajes bajo tus pies:
Pero como soy pobre, sólo tengo mis sueños
He puesto mis sueños bajo tus pies;
Pisa con cuidado porque pisas mis sueños.

sábado, 10 de marzo de 2012

Jean Jacques Henner




''La lectora''

( en el Musée d'Orsay de París )












- Leer para llegar a casa. Leer para salir de la escena del crimen. Leer para descubrir dónde te escondés. Leer para sacar la espada de la piedra. Leer para entender lo que no se puede explicar con palabras. Leer para ser otras personas. Leer para verme más linda que nunca. Leer para rescatar dragones. Leer para esperar sin enloquecer. Leer para sentir que escribir es imposible. Leer para perderle el miedo a lo imposible. -
(Gilda Manso)

viernes, 9 de marzo de 2012

Leonard Cohen / H. Trigwell



Hallelujah




canta: Hannah Trigwell



Pedro Salinas

Yo no necesito tiempo
para saber cómo eres:
conocerse es el relámpago.
¿Quién te va a ti a conocer
en lo que callas, o en esas
palabras con que lo callas?
El que te busque en la vida
que estás viviendo, no sabe
mas que alusiones de ti,
pretextos donde te escondes.
Ir siguiéndote hacia atrás
en lo que tú has hecho, antes,
sumar acción con sonrisa,
años con nombres, será
ir perdiéndote. Yo no.
Te conocí en la tormenta.
Te conocí, repentina,
en ese desgarramiento
brutal de tiniebla y luz,
donde se revela el fondo
que escapa al día y la noche.
Te vi, me has visto, y ahora,
desnuda ya del equívoco,
de la historia, del pasado,
tú, amazona en la centella,
palpitante de recién
llegada sin esperarte,
eres tan antigua mía,
te conozco tan de tiempo,
que en tu amor cierro los ojos,
y camino sin errar,
a ciegas, sin pedir nada
a esa luz lenta y segura
con que se conocen letras
y formas y se echan cuentas
y se cree que se ve
quién eres tú, mi invisible.


La voz a ti debida (versos 388 a 424)

viernes, 2 de marzo de 2012

Rainer Maria Rilke

Canción de amor

¿Cómo sujetar mi alma para
que no roce la tuya?
¿Cómo debo elevarla
hasta las otras cosas, sobre ti?
Quisiera cobijarla bajo cualquier objeto perdido,
en un rincón extraño y mudo
donde tu estremecimiento no pudiese esparcirse.

Pero todo aquello que tocamos, tú y yo,
nos une, como un golpe de arco,
que una sola voz arranca de dos cuerdas.
¿En qué instrumento nos tensaron?
¿Y qué mano nos pulsa formando ese sonido?
¡Oh, dulce canto!

viernes, 17 de febrero de 2012

Antonio Gala

Aún eres mío, porque no te tuve...

Aún eres mío, porque no te tuve.
Cuánto tardan, sin ti,
las olas en pasar...

Cuando el amor comienza, hay un momento
en que Dios se sorprende
de haber urdido algo tan hermoso.
Entonces, se inaugura
-entre el fulgor y el júbilo-
el mundo nuevamente,
y pedir lo imposible
no es pedir demasiado.

Fue a la vera del mar, a medianoche.
Supe que estaba Dios,
y que la arena y tú
y el mar y yo y la luna
éramos Dios. Y lo adoré.

martes, 7 de febrero de 2012

Charles Dickens



''El corazón humano es un instrumento de muchas cuerdas; el perfecto conocedor de los hombres las sabe hacer vibrar todas, como un buen músico.''

 

Alejandra Pizarnik

LA ENAMORADA

esta lúgubre manía de vivir
esta recóndita humorada de vivir
te arrastra alejandra no lo niegues.

hoy te miraste en el espejo
y te fue triste estabas sola
la luz rugía el aire cantaba
pero tu amado no volvió

enviarás mensajes sonreirás
tremolarás tus manos así volverá
tu amado tan amado

oyes la demente sirena que lo robó
el barco con barbas de espuma
donde murieron las risas
recuerdas el último abrazo
oh nada de angustias
ríe en el pañuelo llora a carcajadas
pero cierra las puertas de tu rostro
para que no digan luego
que aquella mujer enamorada fuiste tú

te remuerden los días
te culpan las noches
te duele la vida tanto tanto
desesperada ¿adónde vas?
desesperada ¡nada más!


(Alejandra Pizarnik, de La última inocencia, 1956)

viernes, 27 de enero de 2012

Claudio Capristo

Me duele una ceja; y noto que la otra no dice nada, ni obra diciendo "pasame la mitad del dolor, así lo llevamos mejor".

Y siento que yo debería hacer algo, pobre ceja, no es justo. Pero intento y no lo logro, y no sé cómo.

Entonces termino pellizcando fuerte mi ceja que está muy tranquila, como si nada; y eso me parece lo más justo.

A veces el masoquismo es una manera de hacerme justicia, de volverme solidario.




lunes, 23 de enero de 2012

4710






El dragón - Jorge Luis Borges

"Ignoramos el sentido del dragón, como ignoramos el sentido del universo, pero algo hay en su imagen que concuerda con la imaginación de los hombres."











El ministro y el dragón

Una noche el emperador de China soñó que había salido de su palacio y que en la oscuridad caminaba por el jardín. De pronto algo se arrodilló a sus pies y le pidió ayuda. El emperador aceptó. El que suplicaba dijo que era un dragón y que las estrellas le habían revelado que al día siguiente, antes de la caída de la noche, Wei Cheng, el ministro del emperador, le cortaría la cabeza. En el sueño, el emperador juró al dragón protegerlo.

Al despertarse el emperador preguntó por su ministro Wei Cheng. Le dijeron que no estaba en el palacio. El emperador lo mandó a buscar y lo mantuvo ocupado todo el día para que no matara al dragón, y hacia el atardecer le propuso que jugaran al ajedrez. La partida era larga, Wei Cheng estaba cansado y se quedó dormido.


Un estruendo sacudió la tierra. Poco después entraron dos capitanes que traían una inmensa cabeza de dragón empapada en sangre. La arrojaron a los pies del emperador y gritaron: "Cayó del cielo".


Wei Cheng, que había despertado, miró la cabeza asombrado y dijo:
"Qué raro, yo soñé que mataba a un dragón así".

Wu Ch'eng, autor chino del siglo XVI. Jorge L. Borges, Adolfo Bioy Casares y Silvina Ocampo, en Antología de la literatura fantástica, Editorial Sudamericana.

miércoles, 18 de enero de 2012

Alain Robbe Grillet

Me gusta la vida. No me gusta la muerte.
Sin embargo, me gusta bastante lo que se mantiene inmóvil (me gustan los gatos, no me gustan los perros).
Me gusta la sensación de eternidad, las viejas casas de provincia con decorado inmutable.
No me gusta el teléfono. No me gustan los autos. Me gustan los largos viajes: París-Bucarest, Nueva York-Los Angeles, Estambul-Teherán.
Me gusta también caminar, en las calles o en el campo. Me gustan los otoños húmedos y dulces, las hojas negras relucientes de lluvia, sobre las espesas y esponjosas alfombras de los caminos.
No me gusta el ruido. No me gusta la agitación.
Me gustan las voces lindas. Detesto los gritos.
Me gustan las multitudes alegres. No me gusta lo que les gusta a las multitudes. Me gustan los días en que me siento más inteligente, más agudo. Me gusta aprender. Me gusta enseñar.
No me gusta dar una conferencia después de una buena comida. Me gusta el vino tinto. No me gusta el whisky. Me gusta el idioma francés.
Me gusta la vida. Me gusta la literatura.
No me gusta... No me gusta pensar en lo que no me gusta.
Me gustaba la voz de Roland Barthes.
Me gusta lo lindo. No me gusta demasiado la moda de lo feo.
Me gusta decir lo que pienso, sobre todo si no se dice. No me gustan los militantes, cualquiera sea su tendencia.
Me gusta conocer la regla. No me gusta respetarla.
Me gusta lo que es chico. Me gustan las calles de Nueva York, los grandes paisajes del oeste estadounidense. No me gustan las grandes palabras.
Me gusta comprender. Me gusta analizar las cosas. Me gusta conocer las teorías, literarias o científicas.
Me gusta la libertad. No me gusta el derroche. No me gusta la ensalada periodística.
Amo a mi papá y a mi mamá. Desconfío de los psicoanalistas.
Me gusta mucho irritar a la gente, pero no me gusta que me jodan.

lunes, 16 de enero de 2012

Rosalía de Castro

Meditación en el umbral

No, no es la solución
tirarse bajo un tren como la Ana de Tolstoy
ni apurar el arsénico de Madame Bovary
ni aguardar en los páramos de Ávila la visita
del ángel con venablo

antes de liarse el manto a la cabeza
y comenzar a actuar.
Ni concluir las leyes geométricas, contando
las vigas de la celda de castigo
como lo hizo Sor Juana. No es la solución
escribir, mientras llegan las visitas,
en la sala de estar de la familia Austen
ni encerrarse en el ático
de alguna residencia de la Nueva Inglaterra
y soñar, con la Biblia de los Dickinson,
debajo de una almohada de soltera.
Debe haber otro modo que no se llame Safo
ni Mesalina ni María Egipciaca
ni Magdalena ni Clemencia Isaura.
Otro modo de ser humano y libre.
Otro modo de ser.

jueves, 12 de enero de 2012

Louis Aragon

No hay ningún amor feliz

El hombre nada adquiere jamás Ni su ternura
Ni su amor ni su fuerza Y cuando abre los brazos
La sombra que proyecta es una cruz oscura
Y si abraza su dicha la destroza en pedazos
Su vida es una extraña y espantable locura
No hay ningún amor feliz

Su vida se parece a un inerme soldado
Que para otra estrategia ha sido preparado
Que madruga y de noche sufre de hambre y de sed
Y que en la tarde tiembla deshecho y desarmado
Decid «mi pobre vida» y el llanto contened
No hay ningún amor feliz

Mi bello amor mi dulce amor mi amor perdido
Dentro de mí te llevo como un pájaro yerto
Y aquellos que de lejos nos vieron no han sabido
Que mis propios poemas tras de mí han repetido
Y que ya por tus ojos varias veces han muerto
No hay ningún amor feliz

El tiempo de aprender a vivir ya ha pasado
Que lloren en la noche nuestros dos corazones
Por el dolor que esconde cada recuerdo amado
Las tragedias que nutren el éxtasis soñado
Los sollozos que impregnan las menores canciones
No hay ningún amor feliz

No hay amor que no aflija al par que desespera
No hay amor que no se halle mezclado a su dolor
No hay amor que no espante No hay amor que no hiera
No hay amor que no viva de lágrimas y espera
Y el amor de la patria lo mismo que tu amor
No hay ningún amor feliz
Pero este es nuestro amor



Versión de: Andrés Holguín

miércoles, 28 de diciembre de 2011

Giorgos Dalaras

Efta fores (εφτα φορες)

‎Lo que no puedas abrir, ciérralo,
y lo que no puedas masticar, escúpelo.
Lo que no puedas morder, bésalo
y lo que hayas aprendido hasta ahora, olvídalo.
Y recuerda siempre esto: de siete veces que caigas,
levántate ocho y recuerda siempre esto:
de siete veces que caigas, levántate ocho.

Lo que no puedas resucitar, entiérralo.
Lo que no puedas decir con palabras, escríbelo.
Lo que no puedas soportar, sopórtalo
y lo que odies más, ámalo.
Y recuerda siempre esto:
de siete veces que caigas, levántate ocho.

martes, 29 de noviembre de 2011

Juan Gelman

Una mujer y un hombre
llevados por la vida,
una mujer y un hombre cara a cara
habitan la noche, desbordan por sus manos,
se oyen subir libres en la sombra,
sus cabezas descansan en una bella infancia
que ellos crearon juntos, plena de sol, de luz,
una mujer y un hombre atados por sus labios
llenan la noche lenta con toda su memoria,
una mujer y un hombre más bellos en el otro
ocupan su lugar en la tierra.

"Como esperanza"

Sarah Kane

I've never in my life had a problem giving another person what they want. But no one's ever been able to do that for me. No one touches me, no one gets near me. But now you've touched me somewhere so fucking deep I can't believe and I can't be that for you. Because I can't find you.

(4.48 PSYCHOSIS)

martes, 22 de noviembre de 2011

Macedonio Fernández

A veces, a tu lado...

A veces, a tu lado,
se entrecierran tus ojos y me olvidan ....

Olvidado y cerca de tí
soy como quien quedó en la noche
a la cabecera de un amor que se ha dormido.
Pero no duermes, partes; amas siempre, pero no
a mí.
Vigilo entonces
la anudación que se labra entre nuestras horas
y ardientemente busco
echar, sin que lo sepas,
nuevo nudo, invisible y el más fuerte.
Mas no puedo trabarlo cuando ya has tornado.

Y siempre quedaré temiendo
ese pasado tuyo que vuelve,
ese presente tuyo que me quitas.



Macedonio Fernández en ''Poemas''
De: Ediciones Corregidor.

jueves, 17 de noviembre de 2011

Hermann Hesse

''Lo blando es más fuerte que lo duro; el agua es más fuerte que la roca; el amor es más fuerte que la violencia.''

jueves, 20 de octubre de 2011

Oscar Wilde

—¿Ha comprendido usted bien qué cosa tan admirable es la piedad? Por mi parte, doy gracias a Dios todas las noches —sí, de rodillas doy gracias a Dios— por habérmela hecho conocer. Yo entré a la prisión con un corazón de piedra y pensando tan sólo en mi placer; pero, ahora mi corazón se ha roto... y la piedad ha entrado en él. Ya sé que la cosa más grande y más hermosa del mundo es la piedad. Y he aquí por qué no puedo guardar rencor a quienes me condenaron, ni a nadie; pues sin ellos yo no habría conocido todo esto.


Oscar Wilde en conversación con Frank Harris

lunes, 17 de octubre de 2011

A. Mineko

Hace semanas que me visto con el mismo vestido,
y me derramo sola y pesada en la cama.
Mártir ausente, silenciosa, creyente de este tiempo sin palabras,
de esta ausencia impiadosa que se hace sólida y me amenaza
como un puñal o una mirada loca a mi alma
que cautiva del dolor que después será luz solo atina a seguir
y no le pone a eso mucho más que el deseo irracional de sobrevivir,
porque ahora, mirá bien lo que digo, ahora no puedo vivir.
No ausente, no abriéndome las heridas para que sangren
y mostrarme crucificada en la cama de dolor,
no buscando frenéticamente en cada coincidencia una señal
una predicción catastrófica de que serás, pero ahora no sos.
Y por eso cierro las ventanas, cierro las puertas, me encierro adentro de mí misma.
No salgo ahora ya de mí y no dejo que nadie me entre,
me regodeo en mi soledad, en mi fealdad, en mi todo que se cae.
Antes no, antes, yo antes sabía tanto de las risas.
Pero eso era antes, ahora yo sé tanto del dolor, de la tristeza, de esta muerte anunciada,
de la esperanza y de la maldita ilusión que nunca es nada más que ilusión.
Ya ves, es otro sábado en que desnuda me acuesto sola con los recuerdos.

domingo, 25 de septiembre de 2011

Alejandra Pizarnik





Amantes


una flor


no lejos de la noche


mi cuerpo mudo


se abre


a la delicada urgencia del rocío





(''Los trabajos y las noches'', 1965)





jueves, 15 de septiembre de 2011

Raúl Brasco

Amor I

A ella le gusta el amor. A mí no. A mí me gusta ella, incluído, claro está, su gusto por el amor. Yo no le doy amor. Le doy pasión envuelta en palabras, muchas palabras. Ella se engaña, cree que es amor y le gusta; ama al impostor que hay en mí. Yo no la amo y no me engaño con apariencias, no la amo a ella. Lo nuestro es algo muy corriente: dos que perseveran juntos por obra de un sentimiento equívoco y otro equivocado. Somos felices.

Amor II

Pretende que yo estoy enamorada del amor y que a él sólo le interesa el sexo. Dejo que lo crea. Cuando su cuerpo me estremece, lo atribuye a sus muchas palabras. Cuando mi cuerpo lo estremece, lo atribuye a su propio ardor. Pero me ama. Y no lo saco de su engaño porque lo amo. Sé muy bien que seremos felices lo que dure su fe en que no nos amamos.

lunes, 12 de septiembre de 2011

Antonio Gamoneda

Amor

Mi manera de amarte es sencilla:
te aprieto a mí
como si hubiera un poco de justicia en mi corazón
y yo te la pudiese dar con el cuerpo.

Cuando revuelvo tus cabellos
algo hermoso se forma entre mis manos.

Y casi no sé más. Yo sólo aspiro
a estar contigo en paz
y a estar en paz con un deber desconocido
que a veces pesa también en mi corazón.

lunes, 29 de agosto de 2011

Julio Cortázar


Hic Et Nunc

La nobleza, las grandes palabras, que mal le van
a esta ternura sin mejillas que tocar,
a esta lengua sin labios que entender.
Envilece un amor así que rebota en las paredes del cuarto
o se va cayendo a pedazos de palabras, esto.

Es inútil la argucia y la esperanza,
somos la previsión,
los ojos y la boca orientados al viento. ¿Qué me vale
lo que fue, la suave crónica?
Siempre andaré buscándote en el hoy
de esta ciudad, de esta hora.
Si me doy vuelta, oh Lot, eres la sal
donde mi sed se hace pedazos.

Mira de qué sustancias vivo,
pero no me tengas lástima, yéndote así
todavía más.


miércoles, 24 de agosto de 2011

Jorge Luis Borges

Haiku 4

Callan las cuerdas.
La música sabía
lo que yo siento.

Alejandra Pizarnik

Poema 3

Sólo la sed
el silencio
ningún encuentro

cuídate de mí amor mío
cuídate de la silenciosa en el desierto
de la viajera con el vaso vacío
y de la sombra de su sombra

domingo, 14 de agosto de 2011

Roberto Juarroz



Un amor más allá del amor,
por encima del rito del vínculo,
más allá del juego siniestro
de la soledad y de la compañía.
Un amor que no necesite regreso,
pero tampoco partida.
Un amor no sometido
a los fogonazos de ir y de volver,
de estar despiertos o dormidos,
de llamar o callar.
Un amor para estar juntos
o para no estarlo
pero también para todas las posiciones
intermedias.
Un amor como abrir los ojos.
Y quizá también como cerrarlos.


viernes, 12 de agosto de 2011

Rainer M. Rilke


''Quiero implorarle para que sea paciente con todo lo que no está resuelto en su corazón e intente amar. Las preguntas son como habitaciones cerradas y como libros escritos en idioma extranjero. No busque respuestas que no pueden ser dadas porque no sería capaz de vivirlas. Y la cuestión es vivir todo. Viva las preguntas ahora. Tal vez así, usted, gradualmente, sin darse cuenta, vivirá la respuesta un día distante
.''

lunes, 8 de agosto de 2011

Paul Celan


En los ríos, al norte del futuro,
tiendo la red que tú
titubeante cargas
de escritura de piedras,
sombras.



De "Cambio de aliento" 1967
Versión de José Ángel Valente

viernes, 5 de agosto de 2011

Ernest Hemingway

‎10 consejos de Hemingway para escribir algo importante en la vida:

1. Enamorarse.
2. Creer en uno mismo cuando se escribe.
3. Mirar el mundo.
4. Frecuentar a los escritores del barrio.
5. No perder el tiempo.
6. Escuchar música y mirar pintura.
7. Leer sin parar.
8. No buscar explicarse a uno mismo.
9. Seguir aquello que te da placer.
10. Callarse la boca.

lunes, 25 de julio de 2011

Eduardo Galeano

Océanos

En el océano del vacío
hay nombres, nombres, nombres.

En el océano de lo perdido,
hay nombres.

¿Quién responde
a este chorro de alma
que los llama? Un oleaje
de nombres, nombres, nombres.

¿Qué los separa de la grande muerte
en brazos ya de lo que fueron?

martes, 19 de julio de 2011

Oscar Wilde

''La Balada de la cárcel de Reading'', de Oscar Wilde.
(foto copyright de la Biblioteca Nacional de Irlanda)

Y todos los hombres matan lo que aman,
que esto sea oido por todos,
algunos lo hacen con una mirada amarga
algunos con palabras halagadoras
el cobarde lo hace con un beso
el valiente con una espada.




Estrofa final de varias de las partes en que se divide la obra en verso escrita por Oscar Wilde durante su exilio en Berneval o Dieppe, Francia. Fue escrita tras su liberación de la prisión de Reading en torno al 19 de mayo de 1897. El poema es una de las baladas más representativas tanto del autor como de la literatura en inglés.



Pascal Bruckner

La obligación de ser feliz

La felicidad, tal como reconoce el propio Bruckner, es un concepto difícil de circunscribir. Podemos darle el significado de bienestar, satisfacción, alegría y placer, así como también varias otras definiciones, pero más allá de lo que implique, es un tópico filosófico que se remonta a los inicios mismos de la disciplina.
Para los antiguos griegos, la felicidad era sinónimo de la buena vida. Ser feliz era desempeñar un papel armónico en una sociedad ordenada. El cristianismo reemplazó la felicidad por la salvación, una vida de negación por la promesa de la gloria eterna después de la muerte. Fue la Ilustración la que devolvió la felicidad a la tierra y la Declaración de Independencia norteamericana garantizó el derecho “a la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad”.


Según Bruckner, lo que en su momento fue un derecho se ha metamorfoseado en obligación, sobre todo después de la revolución social de los sesenta, en la cual una combinación del crédito disponible y la píldora anticonceptiva ayudaron a introducir una época de gratificación instantánea. De golpe, los radicales pudieron proclamar, como escribe Bruckner, que quien “desea no puede ser culpable... el pecado procede sólo de las prohibiciones”.
Sin embargo, la “generación del yo” habrá hablado quizá de “nosotros y ellos”, pero su sujeto implícito era el sí mismo. Y como tal, el hippie feliz resultó ser un mito. “Después de los 60, ya no hubo más distancia entre la felicidad de uno y uno mismo”, explica Bruckner. “Uno se convierte en su propio obstáculo principal. Para vencer ese obstáculo se abrió un enorme mercado: la medicina para modificar el humor, la cirugía para modificar el cuerpo, y asimismo la propagación de la terapia y las religiones nuevas o reformadas. De modo que Jesús ya no es ese Dios trascendente, sino un instructor de vida que nos ayuda a superar la adicción y el resto”.

Bruckner sugiere que al no haber nada entre nosotros y la felicidad, fuera de nuestra voluntad de capturarla, hay una compulsión moral que pesa sobre nosotros a ser felices –y precisamente esa presión social es la que hace infelices a muchas personas. “Debemos preguntarnos por qué la depresión se ha convertido en una enfermedad. Es una enfermedad de una sociedad que está buscando desesperadamente la felicidad, que no podemos atrapar. Y por eso la gente se desmorona”.

Desde que salió publicado el libro, la felicidad ha adquirido mayor significación como tema académico. Hace dos años, una comisión designada por Nicolas Sarkozy recomendó que se tomara el índice de felicidad como un indicador del progreso social; David Cameron habla de adoptar un enfoque similar. Al mismo tiempo, la felicidad es un terreno fértil de investigación para psicólogos y genetistas. Algunos estudios han demostrado que dejando de lado la transición de muy pobre a pobre, un cambio en la riqueza material no parece tener un impacto grande en los niveles de felicidad. Esto se explica por la “rueda hedónica”, que plantea que a todo mejoramiento de situación le corresponde una expansión de la expectativa. Por ende, la satisfacción material está destinada a permanecer fuera de nuestro alcance.
“El bienestar es objeto de la estadística”, dice. “La felicidad no”. Pero no se abstiene de dar algún consejo.
“A la felicidad la llamamos como llamamos a un perro. No podemos dominar la felicidad, no puede ser fruto de nuestras decisiones. Tenemos que ser más humildes. No porque debamos elogiar la fragilidad o la humildad sino porque las personas son muy desdichadas cuando se esfuerzan y fracasan. Tenemos mucho poder en nuestras vidas pero no el poder de ser felices. La felicidad es más como un momento de gracia”.

Bruckner insiste en hacer hincapié en que la felicidad tiene más en común con un accidente que con una elección consciente. Curiosamente, el origen de la palabra reside en la palabra del nórdico antiguo: happ . Pero dejar la felicidad librada al azar, advierte Bruckner, no es lo mismo que ignorarla. “Se dice que si no buscamos la felicidad, ésta llegará. En realidad, no es tan fácil. Si le damos la espalda a la felicidad, podríamos perderla. Es una trampa y no creo que haya una salida, salvo quizá que a la verdadera felicidad no le importa la felicidad. Sólo se la puede alcanzar indirectamente”.

La cuestión de la “verdadera” felicidad orienta desde hace tiempo la política revolucionaria. Tal como muestra Bruckner, la condena de la convención “burguesa” y todos los placeres “mezquinos” que la acompañan es un rasgo de los extremos tanto de la izquierda como de la derecha. Fue en definitiva Karl Marx, el teórico de la “falsa conciencia” quien dijo que “abolir la religión como felicidad ilusoria del pueblo es exigir su verdadera felicidad”.
En la actualidad, la ilusión de felicidad se discute la mayoría de las veces en términos de consumo. Pese a reconocer el vacío de gran parte del consumo, Bruckner percibe en el mensaje anticapitalista una versión corregida de la moralidad cristiana, “en la cual la vida ordinaria es pecaminosa”. “Uno de los propósitos de mi trabajo es mostrar que en los 60 pensábamos que nos habíamos librado de todos los tabúes y los mandamientos de la burguesía y de la sociedad cristiana”, dice. “Trato de mostrar que esos mandamientos están volviendo a través de nuestra búsqueda de felicidad y en nuestros sentimientos culpables. Seguimos siendo cristianos en nuestra mente, pese a creer que matamos a Dios”.

El día que visité a Bruckner en París era gris, húmedo e inusualmente sombrío. Se lo veía muy entusiasta. Si no supiera cómo son las cosas, diría que parecía casi feliz.


(c) The Observer, 2011.


sábado, 2 de julio de 2011

Fito Páez

Te perdiste en el huracán
viste cómo son las cosas
te aferras, te aferras, te aferras
y el viento te lleva igual
que los dioses te protejan donde vayas
y que tus santos te cuiden en el mar...
El olvido no perdona,
viste cómo son las cosas
del polvo venimos, andamos,
después todo al polvo va
yo no creo en volver a empezar...
Lo que un día ví no lo veo más
veo una serpiente, amarilla violenta

se muerde la cola.
Tanta estupidez, tanta vanidad,
y lo que fue hermoso
nunca más ya lo será...
Llueve y está gris el sol ya vendrá,
casi siempre está nublado en London Town...

Y así se pasan los años,
viste cómo son las cosas,
volvemos, volvemos, volvemos,
al fin al mismo lugar,
mientras tanto fumo un faso en London Town.
Ella dice que está bien, él dice que está mal,
no se cansan nunca de actuar,
de actuar, ésa misma pena
Tanta estupidez, tanta vanidad,
y lo que fue hermoso nunca más ya lo será
Llueve y está gris, el sol ya vendrá...
Buena suerte nena desde... London Town.



"London town"

domingo, 26 de junio de 2011

Francis S. Fitzgerald



Toda vida es un proceso de demolición, por supuesto, pero los efectos de los golpes que hacen la parte dramática del trabajo –los grandes golpes súbitos que vienen o parecen venir de fuera, los que uno recuerda, los que carga con las culpas, los que en momentos de debilidad les cuenta a los amigos– no se muestran en el acto. Hay otra clase de golpe que viene de dentro, que no se siente hasta que ya es tarde para tomar alguna medida, hasta que uno entiende irrevocablemente que en algunos aspectos nunca volverá a ser tan buen hombre como antes. La primera clase de rotura da la impresión de suceder rápido; la segunda clase ocurre casi sin que uno sepa, pero se hace consciente bien de repente.






The Crack-Up, 1945.

lunes, 13 de junio de 2011

Alan Pauls

Dormir - (Página 12 / 20 de Mayo de 2002)

Napoleón dormía poquísimo. Se acostaba entre las 10 y las 12, dormía hasta las 2, trabajaba hasta las 5 y volvía a dormir hasta las 7. Otro tanto hacían Edison y Churchill, que se saciaban con tandas de 4 horas, y Salvador Dalí, que sólo suscribía esa dieta si la personalizaba: se instalaba en un sillón, dejaba en el piso un plato de metal y se abandonaba al sueño con una cucharita entre los dedos; dormido, los dedos se le relajaban, la cuchara caía golpeando contra el plato y el pintor, alertado por el modesto estrépito, despertaba y reanudaba el reloj reblandecido que había dejado inconcluso. A juzgar por la bibliografía especializada, entre los fanáticos de la vigilia y los dormilones no hay punto de comparación –al menos cuantitativa–. A los primeros se los colecciona; para contar a los otros sobran los dedos de una mano. El marmota más célebre fue sin duda Einstein, que no movía una neurona si no había dormido un mínimo de diez horas. El ejemplo, usado hasta la saciedad, alcanza al menos para contrariar la creencia vulgar, típica de la neurociencia capitalista, de que la férrea voluntad de vigilia coincide con la inteligencia y el gusto por el sueño con la lentitud de espíritu.

En rigor, la desproporción numérica que reina entre los dos bandos muestra hasta qué punto la civilización, ya resignada a emancipar a la comida y el sexo de la mera necesidad, sigue manteniendo el acto de dormir bajo su yugo. En Napoleón, Churchill o Dalí, dormir es tan fastidioso y necesario como alimentarse: una mezcla de obstáculo (porque interrumpe la continuidad de la producción) y de suministro indispensable (porque la recuperación de energías que permite es clave para retomar la actividad). Para Einstein, en cambio, es otra dimensión de la existencia, tan elevada y consistente como el reino de leyes y ecuaciones en el que nacieron y refulgieron sus ideas. Así, el dormilón es al durmiente rápido lo que el cultor del tantra yoga al fornicador expeditivo, y lo que el gourmet al broker que se clava un pancho al paso para discontinuar lo menos posible el frenesí de la compraventa.

Hasta ahora, dormir ha sido apenas una obviedad de la biología y un despotismo cultural: dormimos porque nos es imposible seguir en pie, porque el cuerpo o el alma no dan más o, siendo niños, porque nuestros padres no nos dejan otra alternativa. (“Hay que dormir” –como quien dice: “si no respirás te morís”– era la fórmula con la que desmerecían nuestras protestas y engendraban generaciones y generaciones de pequeños hipnófobos.) Pero basta presenciar el momento sublime en que los niños descubren, por la irresistible temperatura de la cama o la textura peculiar de una costura, una sábana, un pliegue milagroso –cualquiera de esos talismanes que en la oscuridad de la habitación sólo brillan para el durmiente–, que la cama que les parecía un cadalso se ha convertido en el reino más amigable, delicioso y privado de todos, para entrever qué otras experiencias, menos ligadas a la burocracia de la existencia que a su goce, puede depararnos el acto de cerrar los ojos cuando se lo piensa y ejecuta como un arte. Para eso hace falta cambiar de perspectiva: pasar del modelo animal (instinto/satisfacción) al modelo humano (deseo/placer). Así, dormir ya no será un simple término, el límite que “soluciona” un estado negativo intolerable (el cansancio), sino una experiencia en sí, el lugar de una afirmación expansiva, tan sensible a matices y alternativas como el ejercicio “creativo” de la sexualidad y –oh alivio– a la vez mucho menos exigente. La cama ya no será esa tumba impersonal en la que se desploman los cuerpos que “ya no quieren saber más nada”, sino un espacio intacto, expectante, cuya pulcritud sólo pide una cosa: que el durmiente lo abra, lo desgarre y, una vez adentro, vaya colonizándolo de a poco, a ciegas, entibiando algunas zonas y dejando otras frescas, como en reserva, para el momento en que, cansado del calor de las regiones que ya conquistó, el durmiente decida mudar las partes abrasadas de su cuerpo a un mundo más nuevo y refrescante. Esa alternancia (fresco/cálido, nuevo/usado, desconocido/familiar) es sólo una de las frecuencias en las que se juega el goce de dormir. Hay otras: los materiales (las delicias hospitalarias del algodón), los pesos (dormir es rendirse a una paradoja: la sepultura amorosa), las posturas (no adoptar de entrada la postura preferida: llegar a ella, en cambio, al mismo ritmo en que llega el sueño), las aventuras (la felicidad de despertar en plena noche y descubrir todas las zonas frescas que fueron acumulándose durante el sueño). Sólo hay un placer superior al de dormir: el placer de mirar dormir. Los poetas Arturo Carrera y Teresa Arijón lo homenajearon en El libro de las criaturas que duermen a nuestro lado, bello manual de hipnofilia, y Proust le dedica los pasajes más inspirados de La prisionera, cuando el narrador contempla a Albertine, que duerme en su cama, y piensa, entre otras cosas, qué majestuosa e inusual es la belleza de ciertas caras cuando dejan de tener mirada.

Luciano Ortega

"Me he despojado de todas las certezas, sólo me nutro de hipótesis, eso me ayuda a caminar, como la utopía, como el horizonte."

viernes, 10 de junio de 2011

Victoria Ocampo


La luz de su cuarto me habla de él cuando no está,
me acompaña cuando tengo miedo,
y siempre tengo miedo porque soy valiente;
oye su paso sobre los mosaicos de la entrada
va a su encuentro cuando abre la puerta lentamente
cuando lo espero, y siempre lo espero;
lo mismo es para la luz eléctrica que para la luz del sol,
lo mismo para el sol que la luna o la estrella.
Un tapiz forma la luz complicada
es la vida y siempre la vida.
Si me quedara ciega la vería con mis patas
o tal vez con mi frente cuando llega.
El tapiz no lo forma la luz sino su llegada, el sonido
que cambia de oscuro en claro.
El tablero de la luz tiene varias llaves
pero una gobierna el resto:
se llama la llave maestra.
Del mismo modo el tablero de mi luz
tiene una sola llave que gobierna las otras
la llave que está en sus manos.
Apagaría todas las luces si quisiera
pero yo cierro los ojos para no ver
la oscuridad que podría ser luz
para no herirlo.

La llave maestra - Victoria Ocampo

domingo, 5 de junio de 2011

Federico G. Lorca

Deseo

Sólo tu corazón caliente,
y nada más.

Mi paraíso un campo

sin ruiseñor
ni liras,
con un río discreto
y una fuentecilla.

Sin la espuela del viento

sobre la fronda,
ni la estrella que quiere
ser hoja.

Una enorme luz

que fuera
luciérnaga
de otra,
en un campo
de miradas rotas.

Un reposo claro

y allí nuestros besos,
lunares sonoros
del eco,
se abrirían muy lejos.

Y tu corazón caliente,
nada más.

(Aniversario de su nacimiento: 5 de Junio)

martes, 31 de mayo de 2011

viernes, 27 de mayo de 2011

Paul Celan

No es ya...

No es ya
esa
gravedad,
cayendo
a veces contigo
en la hora.
Es otra.

Es el peso que retiene el vacío
que iría
contigo.
Como tú, no tiene nombre. Tal vez
seáis lo mismo. Tal vez
un día también tú me nombres
así.

martes, 24 de mayo de 2011

Daniel Serrano

Papá cuéntame otra vez

Papá cuéntame otra vez ese cuento tan bonito
de gendarmes y fascistas, y estudiantes con flequillo,
y dulce guerrilla urbana en pantalones de campana,
y canciones de los Rolling, y niñas en minifalda.

Papá cuéntame otra vez todo lo que os divertisteis
estropeando la vejez a oxidados dictadores,
y cómo cantaste Al Vent y ocupasteis la Sorbona
en aquel mayo francés en los días de vino y rosas.

Papá cuéntame otra vez esa historia tan bonita
de aquel guerrillero loco que mataron en Bolivia,
y cuyo fusil ya nadie se atrevió a tomar de nuevo,
y como desde aquel día todo parece más feo.

Papá cuéntame otra vez que tras tanta barricada
y tras tanto puño en alto y tanta sangre derramada,
al final de la partida no pudisteis hacer nada,
y bajo los adoquines no había arena de playa.

Fue muy dura la derrota: todo lo que se soñaba
se pudrió en los rincones, se cubrió de telarañas,
y ya nadie canta Al Vent, ya no hay locos ya no hay parias,
pero tiene que llover aún sigue sucia la plaza.

Queda lejos aquel mayo, queda lejos Saint Denis,
que lejos queda Jean Paul Sartre, muy lejos aquel París,
sin embargo a veces pienso que al final todo dio igual:
las ostias siguen cayendo sobre quien habla de más.

Y siguen los mismos muertos podridos de crueldad.
Ahora mueren en Bosnia los que morían en Vietnam.
Ahora mueren en Bosnia los que morían en Vietnam.
Ahora mueren en Bosnia los que morían en Vietnam.

Música: Ismael Serrano

miércoles, 18 de mayo de 2011

No doubt

Don't speak

You and me
We used to be together
Every day together always

I really feel
I'm losing my best friend
I can't believe
This could be the end

It looks as though you're letting go
And if it's real,
Well I don't want to know

Don't speak
I know just what you're saying
So please stop explaining
Don't tell me 'cause it hurts
Don't speak
I know what you're thinking
I don't need your reasons
Don't tell me 'cause it hurts

Our memories
They can be inviting
But some are altogether
Mighty frightening

As we die, both you and I
With my head in my hands
I sit and cry

It's all ending I gotta stop pretending who we are...
You and me
I can see us dying... are we?

lunes, 9 de mayo de 2011

Luis Pescetti

Querido Rey de la Cabina:

¿por qué llamamos amor al amor?
con lo que cuesta, con lo que duele,
con lo que tarda, con lo que arde,
con lo que falta, con lo que quema,
con lo que ausencia, con lo que tiene,
con lo que viene, con lo que ahueca,
con lo que silencia, con lo canta,
con lo que arrulla, con lo que leche,
con lo que vibra, con lo que abraza,
con lo que olvida, con lo que vida,
con lo que pajarito, pajarito,
caracolito tan poco mío y de nadie.
Yo, que nunca te tendré.
Y aunque no te lleguen mis correos
te escribo,
y aunque no sepa si los lees,
te escribo.
Te escribía.
Ciega de ausencia de no verte,
ciega al resto de tu hueco en el mundo.
Harta de abrazar calaveras de tu presencia
siento el aire que alimenta mis pulmones,
respiro al imaginar que volvería a tenerte
enfrente mío, doblando tu ropa y los jazmines,
apoyando los azahares de tu frente.
Aunque falten siglos para tanto verano,
y hoy sólo tenga para ofrecerte
un otoño lleno de hojas que se retiran
regalando su turno a lo inventado.
Quiero regresar
sólo para lo imprevisto,
para lo que deba nacer de tus manos y las mías.
Para nada que ya haya sido escrito o dibujado.
Ni en tu alma, ni en la mía.


Paloma



martes, 3 de mayo de 2011

Alexander Pushkin

I loved you, and I probably still do,
And for a while the feeling may remain...
But let my love no longer trouble you,
I do not wish to cause you any pain.
I loved you; and the hopelessness I knew,
The jealousy, the shyness - though in vain -
Made up a love so tender and so true
As may God grant you to be loved again.

Alexander Sergeyevich Pushkin

Te amé, y probablemente aún te amo,
y por un tiempo el sentimiento podría perdurar...
pero que mi amor no te conflictúe más,
no quiero causarte ningún dolor.
Te amé; y la desesperanza que conocí,
los celos, la timidez - aunque en vano -
construyeron un amor tan tierno y tan verdadero
como para que Dios te conceda ser amado de nuevo.

miércoles, 27 de abril de 2011

miércoles, 20 de abril de 2011

William S. Maugham

"Hay una atmósfera de suspensión, como si todo lo que hay alrededor nuestro estuviese esperando que algo ocurriese."

lunes, 18 de abril de 2011

Joaquín Torres García

Vuelvo al Sur

Vuelvo al Sur,

como se vuelve siempre al amor.

Vuelvo a vos,

con mi deseo, con mi temor.

Llevo el Sur,

como un destino del corazón.

Soy del Sur,

como los aires del bandoneón.

Sueño el Sur,

inmensa luna, cielo al revés.

Busco el Sur,

el tiempo abierto, y su después.

Quiero al Sur,

su buena gente, su dignidad.

Siento el Sur,

como tu cuerpo en la intimidad.

Te quiero, Sur.

Sur, te quiero.

Vuelvo al Sur,

como se vuelve siempre al amor.

Vuelvo a vos,

con mi deseo, con mi temor.

Quiero al Sur,

su buena gente, su dignidad.

Siento el Sur,

como tu cuerpo en la intimidad.

Vuelvo al Sur.

Llevo el Sur.

Te quiero Sur.

Te quiero Sur.


Letra: Fernando Solanas / Música: Astor Piazzolla

Dibujo: ''América invertida'', de Joaquín Torres García (Uruguay, 28/7/1874 - 8/8/1949)


martes, 5 de abril de 2011

Jack Kerouac

"Las únicas personas para mí son los locos, aquellos que están locos para vivir, locos para hablar, locos para ser salvados, deseosos de todo al mismo tiempo, aquellos que nunca bostezan y dicen trivialidades, pero arden, arden, arden, como fabulosas velas romanas amarillas explotando como arañas a través de las estrellas"

sábado, 2 de abril de 2011

silencio

‎"Cuando amas a alguien realmente, amigo o amante, le tiendes abierto tu corazón. Le das una parte de tí mismo que no le has dado a nadie y le dejas entrar en una parte de tí que sólo ellos pueden herir, donde pueden cortar más profundo y más dolorosamente, literalmente: le entregas una navaja con un mapa de tu corazón y tu alma."

Florencia Abadi

desamor –qué raro sería, le digo, muchas vidas que se vuelvan lúcidas a la vez una lluvia que dé señales más claras– hablar me avergüenza de...

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