viernes, 28 de septiembre de 2012

Víctor Heredia


Zamba compuesta por Víctor Heredia, 
''Deja un poco de luz al partir'',
interpretada por Guadalupe Fleitas:



Donde el cielo hace cruz, con la estrella del sur
me enseñaste a crecer y a reír.
antes era un cardón sin perfume ni flor
y llegaste y me puse a reír.
No me digas entonces que vas a partir
pues te llevas la vida de mí.

Deja un poco de luz, no me arranques lo azul
de este cielo que hicimos los dos
si a mi lado no estás con tu risa de pan
dulces sueños de mi despertar.
Triste tarde sin sol para mi corazón
has dejado al decir que te vas...
Vuelva a mi guitarra, dulce compañera
su voz de niebla sabrá
que no puede morir este amor que hay en mí
deja un poco de luz si te vas...
Si me amaste y te amé, ya no hay más que decir
tú te vas y yo quedo a morir.

Solitario es el sol de una herida de amor
¿dónde iré con mi espina a llorar?
Si a mi lado no estás con tu risa de pan
dulces sueños de mi despertar
triste tarde sin sol para mi corazón
has dejado al decir que te vas.

No me digas porqué ni me digas con quien
yo prefiero tu adiós nada más
cuánta sombra vendrá, cuánta noche andaré
deja un poco de luz si te vas...

Vuelvo a mi guitarra, dulce compañera
su voz de niebla sabrá
que no puede morir este amor que hay en mí
deja un poco de luz si te vas...
Si me amaste y te amé, ya no hay más que decir
tú te vas y yo quedo a morir...



jueves, 27 de septiembre de 2012

Verónica C.


Silencio

El silencio es una de las formas en que pueden contestarte.
La más dolorosa, la más triste.
Nada te hace sentir más impotente que esperar una palabra y recibir: SILENCIO. Es la mayor de las pruebas de supervivencia. Hablar o escribirle a quien querés y recibir: SILENCIO. Te parte el alma en mil y un pedacitos que ya no podés volver a reunir.
El silencio es helado, no conozco la Antártida pero la imagino cálida al lado del silencio de la espera.
La soledad no es estar solo, la soledad es el SILENCIO. Como decía aquella canción: ''es su palabra que no ha de llegar igual''. El silencio es el grito callado, mudo, sordo, que te causa un estruendo en la mente, el silencio penetra en todo tu ser y cala una grieta en el alma que te deja paralizado y te ubica en el limbo de los sentidos.

El puto silencio es la Muerte.





miércoles, 26 de septiembre de 2012

Penny Hardy




 


escultura de Penny Hardy

titulada:
''You blew me away''

(Me deslumbraste, me arrasaste)

Corresponde a la serie  de obras en las cuales se muestra la respuesta a las emociones fuertes que nos afectan en los momentos clave de nuestra vida, el impacto físico  que ellas tienen en nuestro cuerpo y la influencia externa del ambiente sobre nosotros.

La escultura se exhibe en el National Trust High Cross House en South Devon (UK).







viernes, 14 de septiembre de 2012

Luis A. Spinetta


Bajan


Tengo tiempo para saber
si lo que sueño concluye en algo
no te apures ya más, loco
porque es entonces cuando las horas
bajan... el día es vidrio sin sol
bajan... la noche te oculta la voz
y además vos querés sol
despacio también podés hallar la luna.

Viejo roble del camino
tus hojas siempre se agitan algo
nena, nena que bien te ves
cuando en tus ojos no importa si las horas
bajan... el día se sienta a morir
bajan... la noche se nubla sin fin
y además vos sos el sol
despacio también podés ser la luna.



miércoles, 5 de septiembre de 2012

E. E. Cummings


Quiero mi cuerpo cuando está con tu cuerpo...


quiero mi cuerpo cuando está con tu
cuerpo. Es algo tan nuevo.
Los músculos mejor y aún más los nervios.
quiero tu cuerpo. quiero lo que hace,
quiero sus modos. quiero el tacto de su espina
dorsal, sus huesos y la palpitante
-lisura-fiel que he de
otra vez otra y otra
besar, quiero besarte aquí y allí,
quiero, lentamente palpar, rozar el vello
de tu eléctrica piel, y aquel que nace
sobre la hendida carne... Y grandes ojos migas de amor,

y tal vez quiero el estremecimiento
bajo de mí de ti tan nueva

Edward Estlin Cummings


viernes, 31 de agosto de 2012

Gustavo Santaolalla

Ando rodando


por mi camino buscando
Puertas abiertas
señas que me hagan ver

Parques, bares,
camas, trenes y lugares
Cielos, infiernos,
todo me da igual si no sé

Si no sé para qué vivo,
si en el mar se muere el río
De la tierra prometida
sólo me quedan heridas

Pero de ésta
voy a sacar la respuesta
Voy a interrogar a cada ser viviente
a ver si sale quién es el que nos miente







martes, 28 de agosto de 2012

Jim Jarmusch

Carta abierta a John Cassavetes.

Siento algo muy particular cada vez que me dispongo a ver una de sus películas. Un sentimiento de anticipación: la llegada de algo que he esperado con ansiedad, una especie de iluminación cinematográfica. Espero un estallido de inspiración. Quiero ser un iluminado. Necesito que se me revelen las consecuencias secretas del corte de una escena a otra. Necesito entender cómo la crudeza de las posiciones de cámara o el granulado del material inciden en la ecuación emocional de sus films. Quiero aprender de actuación a partir de los personajes, saber sobre la atmósfera y la luz de determinados escenarios. Estoy listo, preparado para absorber “la verdad a veinticuatro cuadros por segundo”.

Pero lo que ocurre es que empieza la película, y la película me mete adentro, y de golpe estoy perdido en la oscuridad, solo, y los seres humanos ahora viven en ese mundo dentro de la pantalla y también ellos parecen perdidos y solos. Los miro. Observo cada detalle de sus movimientos; escucho con atención lo que dicen, los bordes gastados del tono de una voz, la malicia escondida en un fraseo. Ya no pienso en la “actuación”, ni en el “guión”, ni en la “cámara”.

La iluminación que esperaba recibir de usted ha sido reemplazada por otra. Una iluminación que no invita al análisis; sólo a la observación y la intuición. Sus películas, John Cassavetes, son sobre el amor, la confianza y la desconfianza; sobre la soledad, el gozo, la tristeza, el éxtasis y la estupidez. Son sobre la inquietud, la ebriedad, la resistencia y la lujuria; sobre el humor, la terquedad, la falta de comunicación y el miedo. Pero básicamente son sobre el amor, y uno se ve arrastrado a un lugar mucho más profundo que el que puede mostrar cualquier estudio sobre la “forma narrativa”. Lo que sus films iluminan y terminan revelando es que una cosa es el celuloide y otra son la belleza, la extrañeza y la complejidad de la experiencia humana.

John Cassavetes, me saco el sombrero. Y me lo pongo sobre el corazón.  

lunes, 27 de agosto de 2012

Frida Kahlo



..."¿se pueden inventar verbos? quiero decirte uno: yo te cielo, así mis alas se extienden enormes para amarte sin medida.


Siento que desde nuestro lugar de origen hemos estado juntos, que somos de las misma materia, de las mismas ondas, que llevamos dentro el mismo sentido. Tu ser entero, tu genio y tu humildad prodigiosas son incomparables y enriqueces la vida; dentro de tu mundo extraordinario, lo que yo te ofrezco es solamente una verdad más que tú recibes y que acariciará siempre lo más hondo de ti mismo. Gracias por recibirlo, gracias porque vives, porque ayer me dejaste tocar tu luz más íntima y porque dijiste con tu voz y tus ojos lo que yo esperaba toda mi vida".



Fragmento de una carta escrita por Frida Kahlo a Carlos Pellicer en noviembre de 1947.



viernes, 24 de agosto de 2012

Federico Cáceres


Qué lindo es salir a la calle los días como éstos...

Más lindo es salir a caminar, a esperar la lluvia con una de esas personas que te aceleran el pulso con su cercanía.

El olor a tierra mojada y el de algunas flores que, confundidos por el calor, se están dejando ver.

¿Acaso no podés imaginar el aroma a madreselva que te estoy contando?

¿No podés sentir la pesada humedad y el alivio de alguna brisa despistada?

Probá de nuevo, sentí el olor a tabaco que sale de mis labios, que gira en la volutas de humo que tanto te hacen reír.

Escuchá el ruido de la calle, de autos y colectivos apurados. Ahora dejá de escucharlo, porque vos y yo tenemos ritmo propio.

¿Ves la gente con paraguas y cara de miedo? Se van a mojar igual que vos y yo. Pero distinto.

Es distinto porque yo sólo te veo a vos, y vos estás en mi burbuja, afuera no hay más nada, o no importa...

Te vas a mojar y yo también, porque dejé tu abrigo en cualquier lado, no quiero que te pese esa ropa que no va a protegerte.

¿Estás ansiosa? Yo también, estamos expectantes por los charcos que impunemente vamos a pisar.

No tenés miedo, me lo dicen tus ojos, perdiste esa desconfianza que heredaste de algún idiota.

La gente me mira, sí. Como si estuviera loco, y vos te paraste en mi vereda para jugar conmigo.

Te recitaré un piropo, un chiste tonto que antes no te hubiese gustado, pero mi simpleza lo hace gracioso y tierno.

Cantás bajito una canción que no conozco mientras hacés equilibrio en el cordón de la vereda, yo te escucho...

Te escucho pero no presto atención a las palabras, estoy prestando atención a la modulación de tu voz, la cadencia de tus labios...

¿Qué mirás con esa cara de tonto? Me decís y me empujás, yo río mientras recupero el equilibrio agarrándote de la mano.

Esa mano que tomé, me incorpora, y levantándola te hago girar, como si estuviésemos bailando...

Y doblamos en la esquina. Preguntás a dónde vamos, para allá. Y tu terquedad vuelve a preguntar, para allá ¿a dónde? No me importa a dónde.

Cae la primera gota que se estrella en la vereda frente a nuestros ojos sedientos. Te sacás un zapato y después el otro...

La vereda, caliente y polvorienta, marca las plantas de tu pies. Pasamos por la puerta de un bar, de esos que llamamos "de borrachos".

Adentro la luz es blanca, los rostros desfigurados en risas y alcohol. Se escucha una cancioncita, es un vals.

No vi que me viste ensayar un pasito al compás del un ta ta que sale de ese lugar al que hoy no entraría.

Seguimos camino y aunque ya no lo oigo ese valsecito sigue sonando en mi cabeza y abstraído intento recordar de dónde lo conozco.

Te volvés hacia mí para empujarme de nuevo, pero en un reflejo te esquivo y te atajo a la voz de oleeee!


Te miro, sonreís, me das un beso inocentón y con las palmas abiertas cumplís tu cometido, tu venganza. Me empujás.
Otras gotas más, suicidas en el asfalto, un relámpago, y tres segundos después el trueno. Sé que son tres, los conté.

Otro trueno más y el cielo se desploma sobre nosotros, que miramos hacia arriba, lo recibimos.

Las hojas vuelan, el viento te despeina y a mí, que estoy rapado, me acaricia la nuca.

Empujado por el viento, en realidad por mis ganas, me acerco a vos hasta dejar mi cuerpo contra el tuyo. Parecés distraída.

Distraída de mí, pero concentrada en las gotas que te empapan las pestañas. Yo ni lento, ni perezoso, lo aprovecho.

Vos tan distraída no estabas, y pícara me rodeás la cintura con los brazos, escurrís mi remera como si fuese un trapo y me abrazás.

Subís los brazos a mi espalda, yo te aprieto con los míos y casi al mismo tiempo decimos: Hola, ¿cómo estás?


FIN      

-Gracias, Fede-

jueves, 23 de agosto de 2012

Luthier

Un luthier, lutier, laudero, lutero o violero es una persona que construye, ajusta o repara instrumentos de cuerda frotada y pulsada.
Esto incluye a violines, violas, violonchelos, contrabajos y violas da gamba y todo tipo de guitarras (acústica, eléctrica, electroacústica, clásica), bajos, cuatros, laúdes, archilaúdes, tiorbas, mandolinas y clavecines.

En la foto, una luthier en su taller de Cremona (Italia)

Cremona.- En el siglo XVII, la ciudad tomó gran importancia por la proliferación de los luthiers, artesanos que producían, sobre todo, instrumentos de cuerda frotada.
Famosa fue la familia Stradivari, que durante dos generaciones fabricó unos 2000 violines, de los que hoy sólo quedan setecientos.
La familia Guarneri fue también una excelente creadora de violines. Todo se debe a la moda que había en ese momento de construir los violines en pino. La escuela oficial de luthiers está en la plaza Marconi de la ciudad.



Vínculos con la poesía:

''Me gusta tratar las palabras como el artesano trata la madera, la piedra o lo que sea, tallarlas, labrarlas, moldearlas, cepillarlas y pulirlas para convertirlas en diseños (secuencias, esculturas, fugas de sonidos que expresan algún impulso lírico, alguna duda o convicción espiritual, alguna verdad vagamente entrevista que tenga que alcanzar y comprender).''

(del poeta Dylan Thomas en su Manifiesto Poético)











martes, 21 de agosto de 2012

Sam Shepard

A ver si lo entiendo

¿Dices
Que te tortura el no poder escribir
O que
No puedes escribir porque estás torturado?

¿Dices
Que en estos tiempos te han convertido en un escéptico
O que
Estos tiempos confirman tu escepticismo?

Mira, voy a decirte una cosa
Preferiría tener que echarles el lazo a las reses
Que hablar de política contigo
Preferiría caer borracho perdido
Debajo de un camión de remolque

Tu desesperación es más aburrida
Que el Merv Griffin Show


Tu gimoteante lloriqueo
Tus grandes soluciones baratas para la delincuencia

Levanta el culo y ponte a cocinar
Haz con tu tiempo
Lo que quieras
Pero no malgastes el mío



jueves, 16 de agosto de 2012

Jack Kerouac

''Brindemos por los locos, por los inadaptados, por los rebeldes, por los alborotadores, por los que no encajan, por los que ven las cosas de manera diferente. No les gustan las reglas y no respetan lo establecido. Los puedes citar, no estar de acuerdo con ellos, glorificarlos o despreciarlos. Pero lo único que no puedes hacer es ignorarlos. Porque cambian las cosas. Empujan adelante la raza humana. Y mientras algunos los vean como locos, nosotros vemos su genialidad. Porque aquellos que están lo suficientemente locos para pensar que se puede cambiar el mundo, son los que lo hacen.''




Fragmento de "On the road" (En el camino)

lunes, 13 de agosto de 2012

Florencio Escardó





Fue un escritor científico y de creación digno de nota.
En 1984 fue galardonado con el Premio Konex en el rubro “Letras” y declarado ciudadano ilustre de la ciudad de Buenos Aires.
Fue presidente de la SADE (Sociedad Argentina de Escritores) y miembro titular de la Academia Porteña del Lunfardo.




Página en Facebook del Dr. FLORENCIO ESCARDÓ





Nacimiento: en Mendoza el 13 de Agosto de 1904
Muerte: en Buenos Aires el 31 de Agosto de 1992




"La humanidad le debe al niño lo mejor que puede darle"

( Dr. Florencio Enrique Juan Escardó )




jueves, 9 de agosto de 2012

Luis Cernuda



No decía palabras,
acercaba tan sólo un cuerpo interrogante
porque ignoraba que el deseo es una pregunta
cuya respuesta no existe,
una hoja cuya rama no existe,
un mundo cuyo cielo no existe.

La angustia se abre paso entre los huesos,
remonta por las venas
hasta abrirse en la piel,
surtidores de sueño
hechos carne en interrogación vuelta a las nubes.

Un roce al paso,
una mirada fugaz entre las sombras,
bastan para que el cuerpo se abra en dos,
ávido de recibir en sí mismo
otro cuerpo que sueñe;
mitad y mitad, sueño y sueño, carne y carne,
iguales en figura, iguales en amor, iguales en deseo.

Aunque sólo sea una esperanza,
porque el deseo es una pregunta cuya respuesta nadie sabe.



jueves, 2 de agosto de 2012

Baldomero F. Moreno



LOS AMANTES


Ved en sombras el cuarto, y en el lecho
desnudos, sonrosados, rozagantes,
el nudo vivo de los dos amantes
boca con boca y pecho contra pecho.

Se hace más apretado el nudo estrecho,
bailotean los dedos delirantes,
suspéndese el aliento unos instantes...
y he aquí el nudo sexual deshecho.

Un desorden de sábanas y almohadas,
dos pálidas cabezas despeinadas,
una suelta palabra indiferente,

un poco de hambre, un poco de tristeza,
un infantil deseo de pureza
y un vago olor cualquiera en el ambiente.


viernes, 27 de julio de 2012

Pablo Krantz

¿Alguna vez te despertaste en la mañana con mil sueños imposibles atragantados en la garganta? ¿Nunca quisiste prenderle fuego a tu vida y salir corriendo hacia una nueva aurora, hacia un nuevo universo? ¿Nunca sentiste hervir tu sangre con el deseo de correr y correr, durante días y días, hacia el pasado o hacia el futuro, como si el presente no fuera más que una trampa que te estuviese conduciendo hacia una muerte que no es la tuya? ¿Nunca conseguiste lo que querías y de pronto una mañana te despertaste y lo repudiaste, o descubriste que era sólo la antesala de otra cosa aún invisible? ¿Nunca te despertaste sin saber quién eras ni qué querías, pues todos los sueños que siempre te habías contado se desvanecían una vez cumplidos, y demasiados caminos se abrían delante tuyo como para que pudieras tomar uno solo? ¿Nunca regresaste de un pequeño viaje y soñaste con uno mucho más largo e infinito, sabiendo al mismo tiempo que todo nuevo viaje no es para vos más que desazón constante y pérdida perturbadora de tu centro de gravedad? ¿Que una y otra vez habrás de abandonar lo único que te mantiene entero, y volver a empezar de cero una y mil veces?


jueves, 19 de julio de 2012

Petrarca

Soneto a Laura



Paz no encuentro ni puedo hacer la guerra,
y ardo y soy hielo; y temo y todo aplazo;
y vuelo sobre el cielo y yazgo en tierra;
y nada aprieto y todo el mundo abrazo.


Quien me tiene en prisión, ni abre ni cierra,
ni me retiene ni me suelta el lazo;
y no me mata Amor ni me deshierra,
ni me quiere ni quita mi embarazo.


Veo sin ojos y sin lengua grito;
y pido ayuda y parecer anhelo;
a otros amo y por mí me siento odiado.


Llorando grito y el dolor transito;
muerte y vida me dan igual desvelo;
por vos estoy, Señora, en este estado.




martes, 17 de julio de 2012

Amos Oz

Solo



Una flecha atrapada en un arco tensado:
él recuerda el contorno
de sus muslos. Adivina el movimiento de sus caderas hacia él.
Se contiene. Sale del saco de dormir. Respira
a pleno pulmón el aire de nieve. La niebla pálida,
diáfana y lechosa se va retirando, una fina túnica
sobre las curva de la montaña.




(Poeta y novelista israelí nacido en Jerusalén en 1939.)


viernes, 13 de julio de 2012

Leda Valladares


No me justifico, mi Dios.
Escribo como el terror manda,
aprendo como de paso,
sufro como si fuera para siempre.
Y no sé.
Nunca sabré.

viernes, 6 de julio de 2012

Guillaume Apollinaire

El adiós


Recogí esta brizna en la nieve
Recuerda aquel otoño
En breve
No nos veremos más
Yo muero
Olor del tiempo brizna leve
Recuerda siempre que te espero



viernes, 29 de junio de 2012

Juan A. Badía

Ojalá que sea John Lennon quien te esté esperando en las puertas del cielo. Juan Alberto  Ramón Badía (Ramos Mejía, Argentina, 29 de noviembre de 1946 - Pilar, Argentina, 29 de junio de 2012)


miércoles, 20 de junio de 2012

Paul Mc Cartney



Como tantas jóvenes, Jenny Wren podía cantar
Pero un corazón roto, hizo que su alma se fuera
Al igual que las otras chicas, Jenny Wren viajó
Podía ver el mundo, y sus necias maneras
¿Cómo, nosotros, pasamos nuestros días, seleccionando, el amor de lado?
Perder, lugar en la vida, el día, a día

Ella vio la pobreza, irrumpiendo todos los hogares
Guerreros heridos, la hicieron dejar de cantar
Pero el día vendrá, Jenny Wren cantará
Cuando este mundo roto, enmiende sus necias maneras
Ahora, pasar nuestros días, actualizando, la vida
Todo por ti, Jenny Wren.
Viste quién sos, Jenny Wren.



lunes, 18 de junio de 2012

Marguerite Duras

El tren a Burdeos


Una vez tuve dieciséis años. A esa edad todavía tenía aspecto de niña. Era al volver de Saigón, después del amante chino, en un tren nocturno, el tren de Burdeos, hacia 1930. Yo estaba allí con mi familia, mis dos hermanos y mi madre. Creo que había dos o tres personas más en el vagón de tercera clase con ocho asientos, y también había un hombre joven enfrente mío que me miraba. Debía de tener treinta años. Debía de ser verano. Yo siempre llevaba estos vestidos claros de las colonias y los pies desnudos en unas sandalias. No tenía sueño. Este hombre me hacía preguntas sobre mi familia, y yo le contaba cómo se vivía en las colonias, las lluvias, el calor, las verandas, la diferencia con Francia, las caminatas por los bosques, y el bachillerato que iba a pasar aquel año, cosas así, de conversación habitual en un tren, cuando uno desembucha toda su historia y la de su familia. Y luego, de golpe, nos dimos cuenta de que todo el mundo dormía. Mi madre y mis hermanos se habían dormido muy deprisa tras salir de Burdeos. Yo hablaba bajo para no despertarlos. Si me hubieran oído contar las historias de la familia, me habrían prohibido hacerlo con gritos, amenazas y chillidos. Hablar así bajo, con el hombre a solas, había adormecido a los otros tres o cuatro pasajeros del vagón. Con lo cual este hombre y yo éramos los únicos que quedábamos despiertos, y de ese modo empezó todo en el mismo momento, exacta y brutalmente de una sola mirada. En aquella época, no se decía nada de estas cosas, sobre todo en tales circunstancias. De repente, no pudimos hablarnos más. No pudimos, tampoco, mirarnos más, nos quedamos sin fuerzas, fulminados. Soy yo la que dije que debíamos dormir para no estar demasiado cansados a la mañana siguiente, al llegar a París. Él estaba junto a la puerta, apagó la luz. Entre él y yo había un asiento vacío. Me estiré sobre la banqueta, doblé las piernas y cerré los ojos. Oí que abrían la puerta, salió y volvió con una manta de tren que extendió encima mío. Abrí los ojos para sonreírle y darle las gracias. Él dijo: "Por la noche, en los trenes, apagan la calefacción y de madrugada hace frío". Me quedé dormida. Me desperté por su mano dulce y cálida sobre mis piernas, las estiraba muy lentamente y trataba de subir hacia mi cuerpo. Abrí los ojos apenas. Vi que miraba a la gente del vagón, que la vigilaba, que tenía miedo. En un movimiento muy lento, avancé mi cuerpo hacia él. Puse mis pies contra él. Se los di. Él los tomó en sus manos. Con los ojos cerrados seguía todos sus movimientos. Al principio eran lentos, luego empezaron a ser cada vez más retardados, contenidos hasta el final, del abandono al goce, tan difícil de soportar como si hubiera gritado.


Hubo un largo momento en que no ocurrió nada, salvo el ruido del tren. Se puso a ir más deprisa y el ruido se hizo ensordecedor. Luego, de nuevo, resultó soportable. Su mano llegó sobre mí. Era salvaje, estaba todavía caliente, tenía miedo. La guardé en la mía. Luego la solté, y la dejé hacer.

El ruido del tren volvió. La mano se retiró, se quedó lejos de mí durante un largo rato, ya no me acuerdo, debí caer dormida.

Volvió.
Acaricia el cuerpo entero y luego acaricia los senos, el vientre, las caderas, en una especie de humor, de dulzura a veces exasperada por el deseo que vuelve. Se detiene a saltos. Está sobre el sexo, temblorosa, dispuesta a morder, ardiente de nuevo. Y luego se va. Razona, sienta la cabeza, se pone amable para decir adiós a la niña. Alrededor de la mano, el ruido del tren. Alrededor del tren, la noche. El silencio de los pasillos en el ruido del tren. Las paradas que despiertan. Bajó durante la noche. En París, cuando abrí los ojos, su asiento estaba vacío.

domingo, 10 de junio de 2012

Walter Santa Ana

Walter Santa Ana (n. Buenos Aires, 25 de Diciembre de 1932 - m. Bs. As. 9 de Junio de 2012) actor argentino.

martes, 5 de junio de 2012

Federico G. Lorca



Cada canción

es un remanso
del amor.

Cada lucero,
un remanso
del tiempo.
Un nudo
del tiempo.

Y cada suspiro
un remanso
del grito.




lunes, 28 de mayo de 2012

Roberto Arlt

Causa y sin razón de los celos.

Hay buenos muchachitos, con metejones de primera agua, que le amargan la vida a sus respectivas novias promoviendo tempestades de celos, que son realmente tormentas en vasos de agua, con lluvias de lágrimas y truenos de recriminaciones. Generalmente las mujeres son menos celosas que los hombres. Y si son inteligentes, aun cuando sean celosas, se cuidan muy bien de descubrir tal sentimiento, porque saben que la exposición de semejante debilidad las entrega atadas de pies y manos al fulano que les sorbió el seso. De cualquier manera; el sentimiento de los celos es digno de estudio, no por los disgustos que provoca, sino por lo que revela en cuanto a psicología individual.


Puede establecerse esta regla: Cuanto menos mujeres ha tratado un individuo, más celoso es. La novedad del sentimiento amoroso conturba, casi asusta, y trastorna la vida de un individuo poco acostumbrado a tales descargas y cargas de emoción. La mujer llega a constituir para este sujeto un fenómeno divino, exclusivo. Se imagina que la suma de felicidad que ella suscita en él, puede proporcionársela a otro hombre; y entonces Fulano se toma la cabeza, espantado al pensar que toda "su" felicidad, está depositada en esa mujer, igual que en un banco. Ahora bien, en tiempos de crisis, ustedes saben perfectamente que los señores y señoras que tienen depósitos en instituciones bancarias, se precipitan a retirar sus depósitos, poseídos de la locura del pánico. Algo igual ocurre en el celoso. Con la diferencia que él piensa que si su "banco" quiebra, no podrá depositar su felicidad ya en ninguna parte. Siempre ocurre esta catástrofe mental con los pequeños financieros sin cancha y los pequeños enamorados sin experiencia.

Frecuentemente, también, el hombre es celoso de la mujer cuyo mecanismo psicológico no conoce. Ahora bien: para conocer el mecanismo psicológico de la mujer, hay que tratar a muchas, y no elegir precisamente a las ingenuas para enamorarse, sino a las "vivas", las astutas y las desvergonzadas, porque ellas son fuente de enseñanzas maravillosas para un hombre sin experiencia, y le enseñan (involuntariamente, por supuesto) los mil resortes y engranajes de que "puede" componerse el alma femenina. (Conste que digo "de que puede componerse", no de que se compone.)

Los pequeños enamorados, como los pequeños financistas, tienen en su capital de amor una sensibilidad tan prodigiosa, que hay mujeres que se desesperan de encontrarse frente a un hombre a quien quieren, pero que les atormenta la vida con sus estupideces infundadas.

Los celos constituyen un sentimiento inferior, bajuno. El hombre, cela casi siempre a la mujer que no conoce, que no ha estudiado, y que casi siempre es superior intelectualmente a él. En síntesis, el celo es la envidia al revés.

Lo más grave en la demostración de los celos es que el individuo, involuntariamente, se pone a merced de la mujer. La mujer en ese caso, puede hacer de él lo que se le antoja. Lo maneja a su voluntad. El celo (miedo de que ella lo abandone o prefiera a otro) pone de manifiesto la débil naturaleza del celoso, su pasión extrema, y su falta de discernimiento. Y un hombre inteligente, jamás le demuestra celos a una mujer, ni cuando es celoso. Se guarda prudentemente sus sentimientos; y ese acto de voluntad repetido continuamente en las relaciones con el ser que ama, termina por colocarle en un plano superior al de ella, hasta que al llegar a determinado punto de control interior, el individuo "llega a saber que puede prescindir de esa mujer el día que ella no proceda con él como es debido".

A su vez la mujer, que es sagaz e intuitiva, termina por darse cuenta de que con una naturaleza tan sólidamente plantada no se puede jugar, y entonces las relaciones entre ambos sexos se desarrollan con una normalidad que raras veces deja algo que desear, o terminan para mejor tranquilidad de ambos.

Claro está que para saber ocultar diestramente los sentimientos subterráneos que nos sacuden, es menester un entrenamiento largo, una educación de práctica de la voluntad. Esta educación "práctica de la voluntad" es frecuentísima entre las mujeres. Todos los días nos encontramos con muchachas que han educado su voluntad y sus intereses de tal manera que envejecen a la espera de marido, en celibato rigurosamente mantenido. Se dicen: "Algún día llegará". Y en algunos casos llega, efectivamente, el individuo que se las llevará contento y bailando para el Registro Civil, que debía denominarse "Registro de la Propiedad Femenina".

Sólo las mujeres muy ignorantes y muy brutas son celosas. El resto, clase media, superior, por excepción alberga semejante sentimiento. Durante el noviazgo muchas mujeres aparentan ser celosas; algunas también lo son, efectivamente. Pero en aquellas que aparentan celos, descubrimos que el celo es un sentimiento cuya finalidad es demostrar amor intenso inexistente, hacia un bobalicón que sólo cree en el amor cuando el amor va acompañado de celos. Ciertamente, hay individuos que no creen en el afecto, si el cariño no va acompañado de comedietas vulgares, como son, en realidad, las que constituyen los celos, pues jamás resuelven nada serio.

Las señoras casadas, al cabo de media docena de años de matrimonio (algunas antes), pierden por completo los celos. Algunas, cuando barruntan que los esposos tienen aventurillas de géneros dudosos, dicen, en círculos de amigas: -Los hombres son como los chicos grandes. Hay que dejar que se distraigan. También una no los va a tener todo el día pegados a las faldas... Y los "chicos grandes" se divierten. Más aún, se olvidan de que un día fueron celosos... Pero este es tema para otra oportunidad.

I. Garde / T. Rusch



dos rayas -tienen que ser

dos
rayas- de fuego
frío cortadas a
diamante
sobre el último
espejo
que no teme
ni
tiembla


-Adagio rabbioso, de Isaías Garde-

(Fotografía de Thomas Rusch, de la serie Fleisch)

domingo, 27 de mayo de 2012

Umberto Saba

Amé


Amé manidas palabras que ninguno
arriesgaba. La rima flor
amor;
la más antigua y difícil del mundo,
me encantó.

Amé la verdad que yace al fondo,
casi un sueño olvidado, que el dolor
revela amiga. Con temor
el corazón se le acerca,
que ya no la abandona.

Te amo a ti que me escuchas y a mi buena
carta dejada al término de mi juego.




miércoles, 23 de mayo de 2012

Rafael Guillén

En mis manos tu barro, te moldeo
con ternura. Mi soplo y mi caricia
dieron ser a la curva que te inicia.
Si carne te pensé, viento te veo.


Vaciada ya tu forma, me recreo,
te atesoro. No culpes mi codicia.
Alta puse la mira: tu primicia
esculpida a cincel en mi deseo.


Yo, escultor, sólo pido por mi arte
el contemplar mi obra: contemplarte.
Pero tú ya eres tú, aunque eras mía,


y si una vez te arredra mi egoísmo,
puedes irte si quieres. Me es lo mismo.
Te crearé, de nuevo, cualquier día.


(escultura en madera de Bruno Walpoth)

martes, 15 de mayo de 2012

Carlos Fuentes

“La muerte espera al más valiente, al más rico, al más bello. Pero los iguala al más cobarde, al más pobre, al más feo, no en el simple hecho de morir, ni siquiera en la conciencia de la muerte, sino en la ignorancia de la muerte. Sabemos que un día vendrá, pero nunca sabemos lo que es.”



Mario Trejo

Orgasmo


Breve vida feliz
Breve muerte feliz

En él vengo al mundo
en él soy Dios
el universo me recibe
soy el sol
y soy el relámpago que me mata
breve vida feliz
Breve muerte feliz.

domingo, 13 de mayo de 2012

Frida Kahlo



En la saliva.
En el papel.
En el eclipse.
En todas las líneas
en todos los colores
en todos los jarros
en mi pecho
afuera.
Adentro –en el tintero –
en las dificultades de escribir
en la maravilla de mis ojos
en las últimas líneas del sol
(el sol no tiene líneas)
en todo.
Decir todo es imbécil y magnífico.
DIEGO en mis orines
Diego en mi boca
en mi Corazón, en mi locura, en mi sueño
en el papel secante
en la punta de la pluma
en los lápices
en los paisajes
en la comida
en el metal
en la imaginación.
En las enfermedades
en las vitrinas
en sus solapas
en sus ojos
en su boca.
En su mentira.

Friedrich W. Nietzsche

Amistad estelar

"Éramos amigos y nos hemos vuelto extraños. Pero está bien que sea así, y no queremos ocultarnos ni ofuscarnos como si tuviésemos que avergonzarnos de ello. Somos dos barcos y cada uno tiene su meta y su rumbo; bien podemos cruzarnos y celebrar juntos una fiesta, como lo hemos hecho - y los valerosos barcos estaban fondeados luego tan tranquilos en un puerto y bajo un sol que parecía como si hubiesen arribado ya a la meta y hubiesen tenido una meta. Pero la fuerza todopoderosa de nuestras tareas nos separó e impulsó luego hacia diferentes mares y regiones del sol, y tal vez nunca más nos veremos - tal vez nos volveremos a ver, pero no nos reconoceremos de muevo: ¡los diferentes mares y soles nos habrán trasformado! Que tengamos que ser extraños uno para el otro, es la ley que está sobre nosotros: ¡por eso mismo hemos de volvernos más dignos de estimación uno al otro! ¡Por eso mismo ha de volverse más sagrado el recuerdo de nuestra anterior amistad! Probablemente existe una enorme e invisible curva y órbita de estrellas, en la que puedan estar contenidos como pequeños tramos nuestros caminos y metas tan diferentes -¡elevémonos hacia ese pensamiento! Pero nuestra vida es demasiado corta y demasiado escaso el poder de nuestra visón, como para que pudiéramos ser algo más que amigos, en el sentido de aquella sublime posibilidad. Y es así como queremos creer en nuestra amistad de estrellas, aun cuando tuviéramos que ser enemigos en la tierra."

(extraído de ''La Gaya Ciencia'')



Vicente Luy



"Si me equivoco,
contradíganme con amor,
porque con amor digo"

martes, 8 de mayo de 2012

Caloi




Ésta es la música de presentación del programa ''Caloi en su tinta'', pero es más que eso para mí. Es la tarde de cada sábado de esos años con mi abuela Divina mirando nuestro programa. Para ella es mi homenaje. Y para Caloi (Carlos Loiseau), por supuesto.

sábado, 5 de mayo de 2012

Sarah Kane



Pienso en vos
Sueño con vos
Hablo de vos
No puedo quitarte de mi sistema
Está bien
Me gustás en mi sistema

viernes, 4 de mayo de 2012

Zaz

Jorge Luis Borges

“Nuestro hermoso deber es imaginar que hay un laberinto y un hilo. Nunca daremos con el hilo; acaso lo encontramos y lo perdemos en un acto de fe, en una cadencia, en el sueño, en las palabras que se llaman filosofía o en la mera y sencilla felicidad”


jueves, 3 de mayo de 2012

Ernesto Sábato


Tal vez a nuestra muerte el alma emigre:
a una hormiga,
a un árbol,
a un tigre de bengala;
mientras nuestro cuerpo se disgrega
entre gusanos
y se filtra en la tierra sin memoria,
para ascender luego por los tallos y las hojas,
y convertirse en heliotropo o yuyo,
y después en alimento del ganado,
y así en sangre anónima y zoológica,
en esqueleto,
en excremento.

Tal vez le toque un destino más horrendo
en el cuerpo de un niño
que un día hará poemas o novelas,
y que en sus oscuras angustias
(sin saberlo)
purgará sus antiguos pecados de guerrero o criminal,
o revivirá pavores,
el temor de una gacela,
la asquerosa fealdad de comadreja,
su turbia condición de feto, cíclope o lagarto,
su fama de prostituta o pitonisa,
sus remotas soledades,
sus olvidadas cobardías y traiciones.

-Esta poesía aparece en su novela ''Sobre héroes y tumbas''-

lunes, 30 de abril de 2012

La mujer de mi vida

"Para ser una persona honesta hay que tener al menos un secreto. Nadie que sea considerado somete a los otros a que lo soporten de manera descarnada, tal cual es, sin nada que ocultar. (...) A diferencia de los que piensan los enamorados de lo auténtico, el secreto no encubre lo verdadero. Lo que esconde es lo horroroso. (...) Cuando se tiene un secreto se goza de posponer el único momento en el que el secreto tiene sentido, su minuto de gloria: el instante de revelarlo".


Ricardo Coler. Nº 28 "Secreto" ( Lamujerdemivida Lmdmv )


sábado, 28 de abril de 2012

Carla Castelo

'yo también quiero que me digan cosas lindas. quiero que me alienten, que me cuiden, que me esperen con la cena lista y la estufa encendida. que me abracen y me digan que no ha pasado nada. que se preocupen si lloro y festejen mis risas. yo también quiero que me quieran, y no sólo querer, sencillamente.'



miércoles, 25 de abril de 2012

Emily Brönte

“And I pray one prayer -I repeat it till my tongue stiffens- Catherine Earnshaw, may you not rest as long as I am living; you said I killed you, haunt me, then! The murdered do haunt their murderers, I believe. I know that ghosts have wandered on earth. Be with me always, take any form, drive me mad! only DO not leave me in this abyss, where I cannot find you! Oh, God! it is unutterable! I cannot live without my life! I cannot live without my soul!”




Wuthering Heights


"Y rezo una plegaria -la repito hasta que mi lengua se endurezca- Catherine Earnshaw, que no descanses en paz mientras yo viva; dijiste que te maté, persígueme, entonces! El asesinado debe perseguir a sus asesinos, creo. Sé que los fantasmas vagan en la tierra. Quédate conmigo siempre, toma cualquier forma, enloquéceme! ¡Tan solo no me dejes en este abismo, donde no puedo encontrarte! ¡Oh, Dios! ¡es indecible! ¡No puedo vivir sin mi vida! ¡No puedo vivir sin mi alma!"

Cumbres borrascosas

lunes, 23 de abril de 2012

Charles Baudelaire

Sé Bella y sé Triste.



¿Qué importancia tiene vuestra bondad?

Sé Bella y sé Triste, las lágrimas
agregan encanto a tu rostro
como la lluvia al paisaje,
La tormenta rejuvenece las flores.

Te amo más cuando la alegría
huye del balcón de tu frente,
Cuando tu corazón se hunde en el horror,
Cuando sobre tus cejas se despliega
La temible nube del pasado.

Te amo cuando tus grandes ojos derraman
Un agua tibia como sangre,
Cuando a pesar de mi mano acompañante,
El peso de la angustia horada tu voz
Como un quejido agonizante.

Y aspiro, divina voluptuosidad,
Himno de profunda delicia,
Todos los sollozos de tu pecho,
Y creo que tu corazón se ilumina
con las perlas que caen de tus ojos.

Florencia Abadi

desamor –qué raro sería, le digo, muchas vidas que se vuelvan lúcidas a la vez una lluvia que dé señales más claras– hablar me avergüenza de...

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