Mi amigo del alma es mi amigo del alma porque entiende todo lo que me pasa aún sin verme. Mejor aún: acepta que me pasen cosas y no se toma nada personal, que es lo que hace la gente que se enoja cuando no diste señales de vida. Mi amigo del alma sabe reírse de sí mismo y lo hace antes de reírse de los demás. De hecho, no lo veo riéndose de nadie ni criticando ni desperdigando juicios de valor.
Mi amigo del alma es impersonal. Tiene tanto de persona como de chimpancé porque mi amigo del alma no es ni una cosa ni la otra: es un ser humano iluminado.
Me dirán: pero el ser humano es una persona. Y yo debo decirles: no estoy de acuerdo. Personas son aquellas que corren por Florida de oficina en oficina, de comercio en comercio, con la blackberry enchufada en la oreja. Personas son aquellas que inundan los subtes, gruñendo, con la mirada vacua y las comisuras de los labios apuntándole a los pies. Personas son las que votan y se quejan, las que dicen saber de política, de economía, de ciencia, de filosofía, de la vida y no hacen más que repetir slogans. Personas son las que se pelean en el colectivo, las que cruzan mal la calle, las que manejan como chimpancés, las que atraviesan las vías con las barreras bajas y las que se paran en el medio de un camino, como en babia, interfiriendo con el fluir del resto de las personas. Personas son las que no quieren ver más allá de su propia nariz. Personas son muchas. Seres humanos son menos. Y por suerte mi amigo del alma es un flor de ser humano. Iluminado, ya he dicho.
Si yo fuera persona, lo metería en una campana de cristal y lo miraría como a una rosa. Si yo fuera una persona de la realeza quizás lo cazaría. Y si fuera persona científica, lo agarraría como a un sapo luego de cazarlo para ver qué tiene adentro, cómo es que puede ser tan ser humano, casi extra terrestre.
Pero mi amigo del alma me enseñó a no ser persona. Por eso es mi amigo del alma. Porque me ayudó a convertirme en un ser humano. Me abrió los ojos y me mostró un camino en el que los enojos son risibles, en el que la envidia y la competencia no son valores, un camino en el que a veces está él para caminar unos pasos conmigo y otras veces está su palabra para alentarme a seguir. Mi amigo del alma me mostró un camino de humildad y de amor, de conocimientos mucho más valiosos que los intelectuales, de belleza, de luz. Y pueden creer que mi amigo del alma es Jesús, Buda, Yoda o Gandalf, pero no, y eso es lo mejor: mi amigo del alma es efectivamente un ser humano real al que desemboqué cuando más lo necesité, cuando más ciega estuve, cuando me llegó el momento de tomar un nuevo camino.
Es como Matrix, así tal cual. Si tomaste la pastilla para ver la vía del ser humano, no hay marcha atrás. Y a veces te sentís en medio de un profundísimo lago de personas, solo, desamparado, cansado de bracear, con escaso aire y la voluntad desfalleciente, pero ésos son los momentos en los que aparece el amigo del alma y te revitaliza para un nuevo trecho.
Ahora, he de ser totalmente franca: mi amigo del alma es un ser humano y a la vez es varios. El primero me hizo caminar hacia otros seres a su imagen y semejanza por lo que ahora cuento con varios amigos del alma que se aglutinan en una sola imagen impersonal. Todos tienen algo del original y todos han hecho un poco de Virgilio, pasándose la posta unos a otros en este rumbo que inicié hace ya mucho tiempo.
Así he llegado a un punto sin retorno. Ya no hay vuelta atrás, siempre hacia adelante y cada vez con los valores más definidos: el ser humano ama, perdona, acepta, vive sin prejuicios y sin orgullos, percibe lo que pasa a su alrededor cuando está rodeado de personas y por esto mismo puede fluir, a veces atrapando a una persona para abrirle los ojos y mostrarle el camino, otras veces en soledad, con humilde silencio, sin ser percibido incluso. El ser humano tiene un alma vibrante y eso es lo que perciben los otros seres humanos, así se juntan los seres humanos y se vuelven amigos del alma, por más ínfima que sea la expresión para describir tamaño vínculo porque los amigos del alma son mucho más que eso y siempre van a estar: son parte nuestra, impersonales, confortablemente humanos.
(No suelo comentar lo que publico pues cada texto elegido, cada poesía, cada nota, cada canción, cada obra de arte, habla elocuentemente por sí misma... de mí y del universo que me conmueve o deslumbra. Pero éste es especialmente importante para mí. No sólo está excelentemente escrito sino que tiene toda la autenticidad y la pasión que hoy necesitaba. Hay seres que se cruzan en la vida para hacernos el bien, para ayudarnos a curar heridas. Hay los que las causan. A veces nos chocamos con unos, y otras... con ángeles que sabe Dios porqué y cómo se aparecen para irradiarnos y enriquecernos. Muchas gracias Cori, por cada palabra)
L’ultimo bacio, cerchi riparo fraterno conforto, tendi le braccia allo specchio, ti muovi a stento e con sguardo severo, di quei violini suonati dal vento, l'ultimo bacio brucia sul viso come gocce di limone, l'eroico coraggio di un feroce addio, ma sono lacrime mentre piove piove, mentre piove piove . . .
jueves, 19 de abril de 2012
viernes, 13 de abril de 2012
Samuel Beckett
1
por qué no simplemente no esperar
a ser ocasión de
un vertedero de palabras
¿no es mejor abortar que ser estéril?
después de tu partida las horas son tan tristes
siempre empiezan a rastras demasiado pronto
los garfios desgarrando con ceguedad el lecho de miseria
rescatando los huesos los amores antiguos
cuencas una vez llenas con ojos como tuyos
¿es mejor siempre demasiado pronto que jamás?
negra necesidad salpicando los rostros
diciendo una vez más nunca flotó lo amado nueve días
ni nueve meses
ni nueve vidas
2
diciendo una vez más
si no me enseñas tú no aprenderé
diciendo una vez más existe un último
atardecer de últimas veces
últimas veces de mendigar
últimas veces de amar
de saber no saber simular
un último atardecer de últimas veces de decir
sino me amas nunca seré amado
si no te amo ya no amaré nunca
un batir de palabras gastadas una vez más en el corazón
amor amor amor golpe de un émbolo antiquísimo
moliendo el suero inalterable
de las palabras
una vez más aterrado
de no amar
de amar pero no a ti
de ser amado y no por ti
de saber no saber simular
simular
yo y todos los otros que te amen
si te aman
3
a menos que te amen
por qué no simplemente no esperar
a ser ocasión de
un vertedero de palabras
¿no es mejor abortar que ser estéril?
después de tu partida las horas son tan tristes
siempre empiezan a rastras demasiado pronto
los garfios desgarrando con ceguedad el lecho de miseria
rescatando los huesos los amores antiguos
cuencas una vez llenas con ojos como tuyos
¿es mejor siempre demasiado pronto que jamás?
negra necesidad salpicando los rostros
diciendo una vez más nunca flotó lo amado nueve días
ni nueve meses
ni nueve vidas
2
diciendo una vez más
si no me enseñas tú no aprenderé
diciendo una vez más existe un último
atardecer de últimas veces
últimas veces de mendigar
últimas veces de amar
de saber no saber simular
un último atardecer de últimas veces de decir
sino me amas nunca seré amado
si no te amo ya no amaré nunca
un batir de palabras gastadas una vez más en el corazón
amor amor amor golpe de un émbolo antiquísimo
moliendo el suero inalterable
de las palabras
una vez más aterrado
de no amar
de amar pero no a ti
de ser amado y no por ti
de saber no saber simular
simular
yo y todos los otros que te amen
si te aman
3
a menos que te amen
miércoles, 11 de abril de 2012
Pink Martini
Black as my heart
Dark hours since we've been apart
A voice in the wind
Keeps calling your name
Veronique
November came
And with it died our love
Leaves fall down
Clock's chiming
Please come back my darling
One love
The letters I write
I never shall mail
The world is gray
Wrapped in a veil
No step on the stairs
No one rings the bell
For Veronique
November came
And with it died our love
Tears fall down
Clock's chiming
Don't leave me my darling
One love
The letters I write
I never shall mail
The world is gray
Wrapped in a veil
No step on the stairs
No one rings the bell
For Veronique
Veronique
lunes, 9 de abril de 2012
Sarah Kane
Sometimes I turn around and catch the smell of you and I cannot go on I cannot fucking go on without expressing this terrible so fucking awful physical aching fucking longing I have for you. And I cannot believe that I can feel this for you... and you feel nothing. Do you feel nothing? And I go out at six in the morning and start my search for you. If I've dreamt a message of a street or a pub or a station I go there. And I wait for you.
(4.48 PSYCHOSIS)
miércoles, 28 de marzo de 2012
Rodolfo Walsh
"Querida Vicky:
La noticia de tu muerte me llegó hoy a las tres de la tarde. Estábamos en una reunión cuando empezaron a transmitir el comunicado. Escuché tu nombre, mal pronunciado, y tardé un segundo en asimilarlo. Maquinalmente empecé a santiguarme como cuando era chico. No terminé con ese gesto. El mundo estuvo parado ese segundo. Después le dije a Mariana y Pablo: "Era mi hija". Suspendí la reunión.
Estoy aturdido. Muchas veces lo temía. Pensaba que era excesiva suerte no ser golpeado, cuando tantos otros son golpeados. Sí, tuve miedo por vos, como vos tuviste miedo por mí, aunque no lo decíamos. Ahora el miedo es aflicción. Sé muy bien porqué cosas has vivido, combatido. Estoy orgulloso de esas cosas. Me quisiste, te quise. El día que te mataron cumpliste 26 años. Los últimos fueron muy duros para vos. Me gustaría verte sonreír una vez más.
No podré despedirte, vos sabés por qué. Nosotros morimos perseguidos, en la oscuridad. El verdadero cementerio es la memoria. Ahí te guardo, te acuno, te celebro y quizá te envidio, querida mía.
Hablé con tu mamá. Está orgullosa en su dolor, segura de haber entendido tu corta vida, dura, maravillosa vida.
Anoche tuve una pesadilla torrencial, en la que había una columna de fuego poderosa pero contenida en sus límites, que brotaba en alguna profundidad.
Hoy en el tren un hombre decía: "Sufro mucho. Quisiera acostarme a dormir y despertarme dentro de un año". Hablaba por él pero también por mí."
(Carta de Rodolfo Walsh a su hija Vicky)
La noticia de tu muerte me llegó hoy a las tres de la tarde. Estábamos en una reunión cuando empezaron a transmitir el comunicado. Escuché tu nombre, mal pronunciado, y tardé un segundo en asimilarlo. Maquinalmente empecé a santiguarme como cuando era chico. No terminé con ese gesto. El mundo estuvo parado ese segundo. Después le dije a Mariana y Pablo: "Era mi hija". Suspendí la reunión.
Estoy aturdido. Muchas veces lo temía. Pensaba que era excesiva suerte no ser golpeado, cuando tantos otros son golpeados. Sí, tuve miedo por vos, como vos tuviste miedo por mí, aunque no lo decíamos. Ahora el miedo es aflicción. Sé muy bien porqué cosas has vivido, combatido. Estoy orgulloso de esas cosas. Me quisiste, te quise. El día que te mataron cumpliste 26 años. Los últimos fueron muy duros para vos. Me gustaría verte sonreír una vez más.
No podré despedirte, vos sabés por qué. Nosotros morimos perseguidos, en la oscuridad. El verdadero cementerio es la memoria. Ahí te guardo, te acuno, te celebro y quizá te envidio, querida mía.
Hablé con tu mamá. Está orgullosa en su dolor, segura de haber entendido tu corta vida, dura, maravillosa vida.
Anoche tuve una pesadilla torrencial, en la que había una columna de fuego poderosa pero contenida en sus límites, que brotaba en alguna profundidad.
Hoy en el tren un hombre decía: "Sufro mucho. Quisiera acostarme a dormir y despertarme dentro de un año". Hablaba por él pero también por mí."
(Carta de Rodolfo Walsh a su hija Vicky)
lunes, 26 de marzo de 2012
domingo, 18 de marzo de 2012
Roque Dalton

La poesía es como el pan
Como tú
amo el amor, la vida, el dulce encanto de las cosas,
el paisaje celeste de los días de enero
También mi sangre bulle y río por los ojos
que han conocido el brote de las lágrimas.
Creo que el mundo es bello,
que la poesía es como el pan,
de todos.
Y que mis venas no terminan en mí,
sino en la sangre unánime
de los que luchan por la vida,
el amor,
las cosas,
el paisaje y el pan,
la poesía de todos.
Como tú
amo el amor, la vida, el dulce encanto de las cosas,
el paisaje celeste de los días de enero
También mi sangre bulle y río por los ojos
que han conocido el brote de las lágrimas.
Creo que el mundo es bello,
que la poesía es como el pan,
de todos.
Y que mis venas no terminan en mí,
sino en la sangre unánime
de los que luchan por la vida,
el amor,
las cosas,
el paisaje y el pan,
la poesía de todos.
(Pintura: ''La cesta de pan'', de Salvador Dalí)
domingo, 11 de marzo de 2012
William Butler Yeats
Had I the heavens’ embroidered cloths,
Enwrought with golden and silver light,
The blue and the dim and the dark
Of night and light and the half light,
I would spread the cloths under your feet:
But I, being poor, have only my dreams;
I have spread my dreams under your feet;
Tread softly because you tread on my dreams.
Si tuviese los ropajes bordados celestiales
Repujados con luz dorada y de plata,
El azul, lo sombrío y oscuro
De la noche y la luz y a media luz
Extendería los ropajes bajo tus pies:
Pero como soy pobre, sólo tengo mis sueños
He puesto mis sueños bajo tus pies;
Pisa con cuidado porque pisas mis sueños.
Enwrought with golden and silver light,
The blue and the dim and the dark
Of night and light and the half light,
I would spread the cloths under your feet:
But I, being poor, have only my dreams;
I have spread my dreams under your feet;
Tread softly because you tread on my dreams.
Si tuviese los ropajes bordados celestiales
Repujados con luz dorada y de plata,
El azul, lo sombrío y oscuro
De la noche y la luz y a media luz
Extendería los ropajes bajo tus pies:
Pero como soy pobre, sólo tengo mis sueños
He puesto mis sueños bajo tus pies;
Pisa con cuidado porque pisas mis sueños.
sábado, 10 de marzo de 2012
Jean Jacques Henner

''La lectora''
( en el Musée d'Orsay de París )
- Leer para llegar a casa. Leer para salir de la escena del crimen. Leer para descubrir dónde te escondés. Leer para sacar la espada de la piedra. Leer para entender lo que no se puede explicar con palabras. Leer para ser otras personas. Leer para verme más linda que nunca. Leer para rescatar dragones. Leer para esperar sin enloquecer. Leer para sentir que escribir es imposible. Leer para perderle el miedo a lo imposible. -
(Gilda Manso)
viernes, 9 de marzo de 2012
Pedro Salinas
Yo no necesito tiempo
para saber cómo eres:
conocerse es el relámpago.
¿Quién te va a ti a conocer
en lo que callas, o en esas
palabras con que lo callas?
El que te busque en la vida
que estás viviendo, no sabe
mas que alusiones de ti,
pretextos donde te escondes.
Ir siguiéndote hacia atrás
en lo que tú has hecho, antes,
sumar acción con sonrisa,
años con nombres, será
ir perdiéndote. Yo no.
Te conocí en la tormenta.
Te conocí, repentina,
en ese desgarramiento
brutal de tiniebla y luz,
donde se revela el fondo
que escapa al día y la noche.
Te vi, me has visto, y ahora,
desnuda ya del equívoco,
de la historia, del pasado,
tú, amazona en la centella,
palpitante de recién
llegada sin esperarte,
eres tan antigua mía,
te conozco tan de tiempo,
que en tu amor cierro los ojos,
y camino sin errar,
a ciegas, sin pedir nada
a esa luz lenta y segura
con que se conocen letras
y formas y se echan cuentas
y se cree que se ve
quién eres tú, mi invisible.
La voz a ti debida (versos 388 a 424)
para saber cómo eres:
conocerse es el relámpago.
¿Quién te va a ti a conocer
en lo que callas, o en esas
palabras con que lo callas?
El que te busque en la vida
que estás viviendo, no sabe
mas que alusiones de ti,
pretextos donde te escondes.
Ir siguiéndote hacia atrás
en lo que tú has hecho, antes,
sumar acción con sonrisa,
años con nombres, será
ir perdiéndote. Yo no.
Te conocí en la tormenta.
Te conocí, repentina,
en ese desgarramiento
brutal de tiniebla y luz,
donde se revela el fondo
que escapa al día y la noche.
Te vi, me has visto, y ahora,
desnuda ya del equívoco,
de la historia, del pasado,
tú, amazona en la centella,
palpitante de recién
llegada sin esperarte,
eres tan antigua mía,
te conozco tan de tiempo,
que en tu amor cierro los ojos,
y camino sin errar,
a ciegas, sin pedir nada
a esa luz lenta y segura
con que se conocen letras
y formas y se echan cuentas
y se cree que se ve
quién eres tú, mi invisible.
La voz a ti debida (versos 388 a 424)
viernes, 2 de marzo de 2012
Rainer Maria Rilke
Canción de amor
¿Cómo sujetar mi alma para
que no roce la tuya?
¿Cómo debo elevarla
hasta las otras cosas, sobre ti?
Quisiera cobijarla bajo cualquier objeto perdido,
en un rincón extraño y mudo
donde tu estremecimiento no pudiese esparcirse.
Pero todo aquello que tocamos, tú y yo,
nos une, como un golpe de arco,
que una sola voz arranca de dos cuerdas.
¿En qué instrumento nos tensaron?
¿Y qué mano nos pulsa formando ese sonido?
¡Oh, dulce canto!
¿Cómo sujetar mi alma para
que no roce la tuya?
¿Cómo debo elevarla
hasta las otras cosas, sobre ti?
Quisiera cobijarla bajo cualquier objeto perdido,
en un rincón extraño y mudo
donde tu estremecimiento no pudiese esparcirse.
Pero todo aquello que tocamos, tú y yo,
nos une, como un golpe de arco,
que una sola voz arranca de dos cuerdas.
¿En qué instrumento nos tensaron?
¿Y qué mano nos pulsa formando ese sonido?
¡Oh, dulce canto!
viernes, 17 de febrero de 2012
Antonio Gala
Aún eres mío, porque no te tuve...
Aún eres mío, porque no te tuve.
Cuánto tardan, sin ti,
las olas en pasar...
Cuando el amor comienza, hay un momento
en que Dios se sorprende
de haber urdido algo tan hermoso.
Entonces, se inaugura
-entre el fulgor y el júbilo-
el mundo nuevamente,
y pedir lo imposible
no es pedir demasiado.
Fue a la vera del mar, a medianoche.
Supe que estaba Dios,
y que la arena y tú
y el mar y yo y la luna
éramos Dios. Y lo adoré.
Aún eres mío, porque no te tuve.
Cuánto tardan, sin ti,
las olas en pasar...
Cuando el amor comienza, hay un momento
en que Dios se sorprende
de haber urdido algo tan hermoso.
Entonces, se inaugura
-entre el fulgor y el júbilo-
el mundo nuevamente,
y pedir lo imposible
no es pedir demasiado.
Fue a la vera del mar, a medianoche.
Supe que estaba Dios,
y que la arena y tú
y el mar y yo y la luna
éramos Dios. Y lo adoré.
martes, 7 de febrero de 2012
Charles Dickens
''El corazón humano es un instrumento de muchas cuerdas; el perfecto conocedor de los hombres las sabe hacer vibrar todas, como un buen músico.''
Alejandra Pizarnik
LA ENAMORADA
esta lúgubre manía de vivir
esta recóndita humorada de vivir
te arrastra alejandra no lo niegues.
hoy te miraste en el espejo
y te fue triste estabas sola
la luz rugía el aire cantaba
pero tu amado no volvió
enviarás mensajes sonreirás
tremolarás tus manos así volverá
tu amado tan amado
oyes la demente sirena que lo robó
el barco con barbas de espuma
donde murieron las risas
recuerdas el último abrazo
oh nada de angustias
ríe en el pañuelo llora a carcajadas
pero cierra las puertas de tu rostro
para que no digan luego
que aquella mujer enamorada fuiste tú
te remuerden los días
te culpan las noches
te duele la vida tanto tanto
desesperada ¿adónde vas?
desesperada ¡nada más!
(Alejandra Pizarnik, de La última inocencia, 1956)
esta lúgubre manía de vivir
esta recóndita humorada de vivir
te arrastra alejandra no lo niegues.
hoy te miraste en el espejo
y te fue triste estabas sola
la luz rugía el aire cantaba
pero tu amado no volvió
enviarás mensajes sonreirás
tremolarás tus manos así volverá
tu amado tan amado
oyes la demente sirena que lo robó
el barco con barbas de espuma
donde murieron las risas
recuerdas el último abrazo
oh nada de angustias
ríe en el pañuelo llora a carcajadas
pero cierra las puertas de tu rostro
para que no digan luego
que aquella mujer enamorada fuiste tú
te remuerden los días
te culpan las noches
te duele la vida tanto tanto
desesperada ¿adónde vas?
desesperada ¡nada más!
(Alejandra Pizarnik, de La última inocencia, 1956)
viernes, 27 de enero de 2012
Claudio Capristo
Me duele una ceja; y noto que la otra no dice nada, ni obra diciendo "pasame la mitad del dolor, así lo llevamos mejor".
Y siento que yo debería hacer algo, pobre ceja, no es justo. Pero intento y no lo logro, y no sé cómo.
Entonces termino pellizcando fuerte mi ceja que está muy tranquila, como si nada; y eso me parece lo más justo.
A veces el masoquismo es una manera de hacerme justicia, de volverme solidario.
Y siento que yo debería hacer algo, pobre ceja, no es justo. Pero intento y no lo logro, y no sé cómo.
Entonces termino pellizcando fuerte mi ceja que está muy tranquila, como si nada; y eso me parece lo más justo.
A veces el masoquismo es una manera de hacerme justicia, de volverme solidario.
lunes, 23 de enero de 2012
4710

El dragón - Jorge Luis Borges
"Ignoramos el sentido del dragón, como ignoramos el sentido del universo, pero algo hay en su imagen que concuerda con la imaginación de los hombres."
El ministro y el dragón
Una noche el emperador de China soñó que había salido de su palacio y que en la oscuridad caminaba por el jardín. De pronto algo se arrodilló a sus pies y le pidió ayuda. El emperador aceptó. El que suplicaba dijo que era un dragón y que las estrellas le habían revelado que al día siguiente, antes de la caída de la noche, Wei Cheng, el ministro del emperador, le cortaría la cabeza. En el sueño, el emperador juró al dragón protegerlo.
Al despertarse el emperador preguntó por su ministro Wei Cheng. Le dijeron que no estaba en el palacio. El emperador lo mandó a buscar y lo mantuvo ocupado todo el día para que no matara al dragón, y hacia el atardecer le propuso que jugaran al ajedrez. La partida era larga, Wei Cheng estaba cansado y se quedó dormido.
Un estruendo sacudió la tierra. Poco después entraron dos capitanes que traían una inmensa cabeza de dragón empapada en sangre. La arrojaron a los pies del emperador y gritaron: "Cayó del cielo".
Wei Cheng, que había despertado, miró la cabeza asombrado y dijo:
"Qué raro, yo soñé que mataba a un dragón así".
Wu Ch'eng, autor chino del siglo XVI. Jorge L. Borges, Adolfo Bioy Casares y Silvina Ocampo, en Antología de la literatura fantástica, Editorial Sudamericana.
miércoles, 18 de enero de 2012
Alain Robbe Grillet
Me gusta la vida. No me gusta la muerte.
Sin embargo, me gusta bastante lo que se mantiene inmóvil (me gustan los gatos, no me gustan los perros).
Me gusta la sensación de eternidad, las viejas casas de provincia con decorado inmutable.
No me gusta el teléfono. No me gustan los autos. Me gustan los largos viajes: París-Bucarest, Nueva York-Los Angeles, Estambul-Teherán.
Me gusta también caminar, en las calles o en el campo. Me gustan los otoños húmedos y dulces, las hojas negras relucientes de lluvia, sobre las espesas y esponjosas alfombras de los caminos.
No me gusta el ruido. No me gusta la agitación.
Me gustan las voces lindas. Detesto los gritos.
Me gustan las multitudes alegres. No me gusta lo que les gusta a las multitudes. Me gustan los días en que me siento más inteligente, más agudo. Me gusta aprender. Me gusta enseñar.
No me gusta dar una conferencia después de una buena comida. Me gusta el vino tinto. No me gusta el whisky. Me gusta el idioma francés.
Me gusta la vida. Me gusta la literatura.
No me gusta... No me gusta pensar en lo que no me gusta.
Me gustaba la voz de Roland Barthes.
Me gusta lo lindo. No me gusta demasiado la moda de lo feo.
Me gusta decir lo que pienso, sobre todo si no se dice. No me gustan los militantes, cualquiera sea su tendencia.
Me gusta conocer la regla. No me gusta respetarla.
Me gusta lo que es chico. Me gustan las calles de Nueva York, los grandes paisajes del oeste estadounidense. No me gustan las grandes palabras.
Me gusta comprender. Me gusta analizar las cosas. Me gusta conocer las teorías, literarias o científicas.
Me gusta la libertad. No me gusta el derroche. No me gusta la ensalada periodística.
Amo a mi papá y a mi mamá. Desconfío de los psicoanalistas.
Me gusta mucho irritar a la gente, pero no me gusta que me jodan.
Sin embargo, me gusta bastante lo que se mantiene inmóvil (me gustan los gatos, no me gustan los perros).
Me gusta la sensación de eternidad, las viejas casas de provincia con decorado inmutable.
No me gusta el teléfono. No me gustan los autos. Me gustan los largos viajes: París-Bucarest, Nueva York-Los Angeles, Estambul-Teherán.
Me gusta también caminar, en las calles o en el campo. Me gustan los otoños húmedos y dulces, las hojas negras relucientes de lluvia, sobre las espesas y esponjosas alfombras de los caminos.
No me gusta el ruido. No me gusta la agitación.
Me gustan las voces lindas. Detesto los gritos.
Me gustan las multitudes alegres. No me gusta lo que les gusta a las multitudes. Me gustan los días en que me siento más inteligente, más agudo. Me gusta aprender. Me gusta enseñar.
No me gusta dar una conferencia después de una buena comida. Me gusta el vino tinto. No me gusta el whisky. Me gusta el idioma francés.
Me gusta la vida. Me gusta la literatura.
No me gusta... No me gusta pensar en lo que no me gusta.
Me gustaba la voz de Roland Barthes.
Me gusta lo lindo. No me gusta demasiado la moda de lo feo.
Me gusta decir lo que pienso, sobre todo si no se dice. No me gustan los militantes, cualquiera sea su tendencia.
Me gusta conocer la regla. No me gusta respetarla.
Me gusta lo que es chico. Me gustan las calles de Nueva York, los grandes paisajes del oeste estadounidense. No me gustan las grandes palabras.
Me gusta comprender. Me gusta analizar las cosas. Me gusta conocer las teorías, literarias o científicas.
Me gusta la libertad. No me gusta el derroche. No me gusta la ensalada periodística.
Amo a mi papá y a mi mamá. Desconfío de los psicoanalistas.
Me gusta mucho irritar a la gente, pero no me gusta que me jodan.
lunes, 16 de enero de 2012
Rosalía de Castro
Meditación en el umbral
No, no es la solución
tirarse bajo un tren como la Ana de Tolstoy
ni apurar el arsénico de Madame Bovary
ni aguardar en los páramos de Ávila la visita
del ángel con venablo
antes de liarse el manto a la cabeza
y comenzar a actuar.
Ni concluir las leyes geométricas, contando
las vigas de la celda de castigo
como lo hizo Sor Juana. No es la solución
escribir, mientras llegan las visitas,
en la sala de estar de la familia Austen
ni encerrarse en el ático
de alguna residencia de la Nueva Inglaterra
y soñar, con la Biblia de los Dickinson,
debajo de una almohada de soltera.
Debe haber otro modo que no se llame Safo
ni Mesalina ni María Egipciaca
ni Magdalena ni Clemencia Isaura.
Otro modo de ser humano y libre.
Otro modo de ser.
No, no es la solución
tirarse bajo un tren como la Ana de Tolstoy
ni apurar el arsénico de Madame Bovary
ni aguardar en los páramos de Ávila la visita
del ángel con venablo
antes de liarse el manto a la cabeza
y comenzar a actuar.
Ni concluir las leyes geométricas, contando
las vigas de la celda de castigo
como lo hizo Sor Juana. No es la solución
escribir, mientras llegan las visitas,
en la sala de estar de la familia Austen
ni encerrarse en el ático
de alguna residencia de la Nueva Inglaterra
y soñar, con la Biblia de los Dickinson,
debajo de una almohada de soltera.
Debe haber otro modo que no se llame Safo
ni Mesalina ni María Egipciaca
ni Magdalena ni Clemencia Isaura.
Otro modo de ser humano y libre.
Otro modo de ser.
jueves, 12 de enero de 2012
Louis Aragon
No hay ningún amor feliz
El hombre nada adquiere jamás Ni su ternura
Ni su amor ni su fuerza Y cuando abre los brazos
La sombra que proyecta es una cruz oscura
Y si abraza su dicha la destroza en pedazos
Su vida es una extraña y espantable locura
No hay ningún amor feliz
Su vida se parece a un inerme soldado
Que para otra estrategia ha sido preparado
Que madruga y de noche sufre de hambre y de sed
Y que en la tarde tiembla deshecho y desarmado
Decid «mi pobre vida» y el llanto contened
No hay ningún amor feliz
Mi bello amor mi dulce amor mi amor perdido
Dentro de mí te llevo como un pájaro yerto
Y aquellos que de lejos nos vieron no han sabido
Que mis propios poemas tras de mí han repetido
Y que ya por tus ojos varias veces han muerto
No hay ningún amor feliz
El tiempo de aprender a vivir ya ha pasado
Que lloren en la noche nuestros dos corazones
Por el dolor que esconde cada recuerdo amado
Las tragedias que nutren el éxtasis soñado
Los sollozos que impregnan las menores canciones
No hay ningún amor feliz
No hay amor que no aflija al par que desespera
No hay amor que no se halle mezclado a su dolor
No hay amor que no espante No hay amor que no hiera
No hay amor que no viva de lágrimas y espera
Y el amor de la patria lo mismo que tu amor
No hay ningún amor feliz
Pero este es nuestro amor
Versión de: Andrés Holguín
El hombre nada adquiere jamás Ni su ternura
Ni su amor ni su fuerza Y cuando abre los brazos
La sombra que proyecta es una cruz oscura
Y si abraza su dicha la destroza en pedazos
Su vida es una extraña y espantable locura
No hay ningún amor feliz
Su vida se parece a un inerme soldado
Que para otra estrategia ha sido preparado
Que madruga y de noche sufre de hambre y de sed
Y que en la tarde tiembla deshecho y desarmado
Decid «mi pobre vida» y el llanto contened
No hay ningún amor feliz
Mi bello amor mi dulce amor mi amor perdido
Dentro de mí te llevo como un pájaro yerto
Y aquellos que de lejos nos vieron no han sabido
Que mis propios poemas tras de mí han repetido
Y que ya por tus ojos varias veces han muerto
No hay ningún amor feliz
El tiempo de aprender a vivir ya ha pasado
Que lloren en la noche nuestros dos corazones
Por el dolor que esconde cada recuerdo amado
Las tragedias que nutren el éxtasis soñado
Los sollozos que impregnan las menores canciones
No hay ningún amor feliz
No hay amor que no aflija al par que desespera
No hay amor que no se halle mezclado a su dolor
No hay amor que no espante No hay amor que no hiera
No hay amor que no viva de lágrimas y espera
Y el amor de la patria lo mismo que tu amor
No hay ningún amor feliz
Pero este es nuestro amor
Versión de: Andrés Holguín
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