Retrato de Olga en un sillón - 1917 - Óleo sobre lienzoL’ultimo bacio, cerchi riparo fraterno conforto, tendi le braccia allo specchio, ti muovi a stento e con sguardo severo, di quei violini suonati dal vento, l'ultimo bacio brucia sul viso come gocce di limone, l'eroico coraggio di un feroce addio, ma sono lacrime mentre piove piove, mentre piove piove . . .
lunes, 25 de octubre de 2010
jueves, 21 de octubre de 2010
Andrés Aranda
"Pasillo de la muerte de mi porteñidad"
A Buenos Aires
Tarde de sol.
Excavo el aire para perderme.
Un billete de ida hacia la muerte.
Desolación como macetas en la cabeza. Noche oscura en tus ojos.
Tristeza gris descafeinada, los dientes de la noche se van cerrando. Melancolía vana, imposible de curar. Añoranza de una soledad desesperada, que solo puede ser curada por el roce de tus manos. Nostalgias de cosas que no han pasado. Desamparo de las que no pasarán. Congoja infame que se deja abrazar.
Devastación y decadencia de mi porteñidad.
Abatimiento y desesperación porque encuentro pocos caminos para llegar a besar tu tatuaje.
Un tatuaje hecho de vías que se cruzan, de avenidas sin barro ya, de tajos de compadrito... todos me señalan un camino de piel sinuosa yendo lenta hacia la felicidad de mi lengua. Que disfruta de un café hirviente en esta tarde de casi invierno que no puedo sentir.
Tribulaciones porque acabo de verte una vez, y estás tan lejos que duele.
Te quiero porque sos puta y buena. Porque sos mía y no puedo abarcarte. Porque te descubren turistas japoneses y los colombianos cantan tangos desafinados... y no puedo verte.
Te quiero porque tenés tilos y tenés noviembre. Y los tilos en noviembre me llenan de un olor que se parece mucho al de la felicidad.
Tal vez estés poniendo flores a una tumba sola. O tal vez estés perdida en un barrio que no es el mio.
Tribulación de no ser más yo... de irme rompiendo en pedazos en una tierra extraña que nunca será la mía. Aunque parezca ser feliz aquí... nada me dará lo que vos me diste.
Personalidad. Pertenencia. Libertad.
No quiero olvidarte... hago fuerza en mi mente para enseñarle a mis neuronas tus luces y sombras, tus espacios y formas.
Ya no te busco. Creo que te he encontrado.
A Buenos Aires
Tarde de sol.
Excavo el aire para perderme.
Un billete de ida hacia la muerte.
Desolación como macetas en la cabeza. Noche oscura en tus ojos.
Tristeza gris descafeinada, los dientes de la noche se van cerrando. Melancolía vana, imposible de curar. Añoranza de una soledad desesperada, que solo puede ser curada por el roce de tus manos. Nostalgias de cosas que no han pasado. Desamparo de las que no pasarán. Congoja infame que se deja abrazar.
Devastación y decadencia de mi porteñidad.
Abatimiento y desesperación porque encuentro pocos caminos para llegar a besar tu tatuaje.
Un tatuaje hecho de vías que se cruzan, de avenidas sin barro ya, de tajos de compadrito... todos me señalan un camino de piel sinuosa yendo lenta hacia la felicidad de mi lengua. Que disfruta de un café hirviente en esta tarde de casi invierno que no puedo sentir.
Tribulaciones porque acabo de verte una vez, y estás tan lejos que duele.
Te quiero porque sos puta y buena. Porque sos mía y no puedo abarcarte. Porque te descubren turistas japoneses y los colombianos cantan tangos desafinados... y no puedo verte.
Te quiero porque tenés tilos y tenés noviembre. Y los tilos en noviembre me llenan de un olor que se parece mucho al de la felicidad.
Tal vez estés poniendo flores a una tumba sola. O tal vez estés perdida en un barrio que no es el mio.
Tribulación de no ser más yo... de irme rompiendo en pedazos en una tierra extraña que nunca será la mía. Aunque parezca ser feliz aquí... nada me dará lo que vos me diste.
Personalidad. Pertenencia. Libertad.
No quiero olvidarte... hago fuerza en mi mente para enseñarle a mis neuronas tus luces y sombras, tus espacios y formas.
Ya no te busco. Creo que te he encontrado.
miércoles, 20 de octubre de 2010
Federico García Lorca
"Tengo miedo a perder la maravilla de tus ojos de estatua y el acento que de noche me pone en la mejilla la solitaria rosa de tu aliento. Tengo pena de ser en esta orilla tronco sin ramas, y lo que más siento es no tener la flor, pulpa o arcilla para el gusano de mi sufrimiento. Si tu eres el tesoro oculto mío, si eres mi cruz, y mi dolor mojado, si soy el perro de tu señorío, no me dejes perder lo que he ganado y decora las aguas de tu río con hojas de mi otoño enajenado." Federico García Lorca (1898-1936)
[fotografía Robert Mapplethorpe en la Galleria della Accademia, Firenze, Italia]
martes, 19 de octubre de 2010
César Vallejo
Los heraldos negros (1918)
Hay golpes en la vida, tan fuertes ... yo no sé.
Golpes como del odio de Dios; como si ante ellos,
la resaca de todo lo sufrido
se empozara en el alma ... yo no sé.
Son pocos; pero son... abren zanjas oscuras
en el rostro más fiero y en el lomo más fuerte.
Serán tal vez los potros de bárbaros atilas;
o los heraldos negros que nos manda la Muerte.
Son las caídas hondas de los Cristos del alma,
de alguna fe adorable que el Destino blasfema.
Esos golpes sangrientos son las crepitaciones
de algún pan que en la puerta del horno se nos quema.
Y el hombre ... pobre ... pobre! Vuelve los ojos, como
cuando por sobre el hombro nos llama una palmada;
vuelve los ojos locos, y todo lo vivido
se empoza, como un charco de culpa, en la mirada.
Hay golpes en la vida, tan fuertes ... yo no sé!
César Vallejo (Perú, 1892 - París, 1938)
Hay golpes en la vida, tan fuertes ... yo no sé.
Golpes como del odio de Dios; como si ante ellos,
la resaca de todo lo sufrido
se empozara en el alma ... yo no sé.
Son pocos; pero son... abren zanjas oscuras
en el rostro más fiero y en el lomo más fuerte.
Serán tal vez los potros de bárbaros atilas;
o los heraldos negros que nos manda la Muerte.
Son las caídas hondas de los Cristos del alma,
de alguna fe adorable que el Destino blasfema.
Esos golpes sangrientos son las crepitaciones
de algún pan que en la puerta del horno se nos quema.
Y el hombre ... pobre ... pobre! Vuelve los ojos, como
cuando por sobre el hombro nos llama una palmada;
vuelve los ojos locos, y todo lo vivido
se empoza, como un charco de culpa, en la mirada.
Hay golpes en la vida, tan fuertes ... yo no sé!
César Vallejo (Perú, 1892 - París, 1938)
miércoles, 13 de octubre de 2010
Andrés Aranda
El no-lugar (ahí donde estoy)
''Si el espacio es infinito estamos en cualquier punto del espacio. Si el tiempo es infinito estamos en cualquier punto del tiempo.'' Jorge Luis Borges, El Libro de Arena.
Hay lugares que son "no-lugares".
Lugares insípidos e incoloros. Inodoros. Fríos. Lugares donde no hay nada. O donde hay la nada.
Espacios que uno no puede encontrar. Sitios en los que uno no puede decir: "estoy en la esquina de la calle tal con cual... vas a ver un cartel grande de Carrefour". Ni "en la segunda bajada, a la izquierda, unos doscientos metros"
Zonas donde no ocurre nada. Donde el frío es diferente, el calor agobiante; y los cigarrillos saben distinto.
Comarcas que no tienen nombre; o éste es indefinido.
Términos que nunca terminan. Ni se sabe dónde empiezan. Regiones donde los amaneceres son obra de fantasmas; y los atardeceres es un tenue apagar las luces de los alrededores y encender los puntos mágicos de los que se atreven a hollar sus terrenos. Suelos de textura inane y asombrosa. Cielos de dolorosa visión. Paisajes sádicos y ojos masoquistas que se atreven a mirar.
Situaciones difusas, escabrosas, magnéticas.
Asentamientos cerúleos, donde la nieve nunca llega, y el rocío tiene una sospechosa tendencia a hacerse lágrimas. Parajes donde nadie para. Nadie se detiene, ni siquiera a ver qué puede pasar si lo hiciera. Localidades donde no existe la fauna local, ni la flora local, ni habitantes locales.
Andurriales donde nadie anda... porque todos estamos de paso.
Partes en ninguna parte. Ámbitos donde nada se desarrolla, sino que sólo transcurre. Recintos abiertos. Locales visitantes. Rincones sin esquinas, Circuitos donde todos circulan sin volver jamás. Escondites donde nadie te ve, y ni siquiera uno se encuentra.
Solares para no andar solo y donde nada es susceptible de ser construido. Lugares donde ni siquiera el viento se detiene. Espacios donde abren brecha la lluvia y el sol de justicia.
Medios que no son la mitad de nada. Ambientes que no tienen temperatura. Puntos donde no hay otro para formar una recta, ni puentes que lo crucen, ni lagos que lo atormenten, ni ríos que lo dividan, ni edificios que lo señalen. Tal vez, algunos de estos sitios goce de la benevolente presencia de un mar en las cercanías. Pero nadie sabe cómo se llama ese mar, ni hacia que lado está.
Lugares alejados de la mano de eso que llamamos Dios, y donde las brújulas son inútiles
Confinamientos solitarios donde no hacen falta las murallas, ni las alambradas de espinos. ¿Para qué? ¿Adónde puede irse desde allí?
Cuentan las leyendas campestres que los habitantes de los no-lugares son los seres extraviados de todo, los perdidos de nada... aquellos que nadie espera; o esas personas cuyo retorno es una negación aceptada, una resignación sólida. Redimidos irredentos.
Hay lugares que son no-lugares.
Distritos del universo donde decir tu nombre es decir dónde estoy; adónde voy.
Al fin y al cabo, eso es lo que importa.
''Si el espacio es infinito estamos en cualquier punto del espacio. Si el tiempo es infinito estamos en cualquier punto del tiempo.'' Jorge Luis Borges, El Libro de Arena.
Hay lugares que son "no-lugares".
Lugares insípidos e incoloros. Inodoros. Fríos. Lugares donde no hay nada. O donde hay la nada.
Espacios que uno no puede encontrar. Sitios en los que uno no puede decir: "estoy en la esquina de la calle tal con cual... vas a ver un cartel grande de Carrefour". Ni "en la segunda bajada, a la izquierda, unos doscientos metros"
Zonas donde no ocurre nada. Donde el frío es diferente, el calor agobiante; y los cigarrillos saben distinto.
Comarcas que no tienen nombre; o éste es indefinido.
Términos que nunca terminan. Ni se sabe dónde empiezan. Regiones donde los amaneceres son obra de fantasmas; y los atardeceres es un tenue apagar las luces de los alrededores y encender los puntos mágicos de los que se atreven a hollar sus terrenos. Suelos de textura inane y asombrosa. Cielos de dolorosa visión. Paisajes sádicos y ojos masoquistas que se atreven a mirar.
Situaciones difusas, escabrosas, magnéticas.
Asentamientos cerúleos, donde la nieve nunca llega, y el rocío tiene una sospechosa tendencia a hacerse lágrimas. Parajes donde nadie para. Nadie se detiene, ni siquiera a ver qué puede pasar si lo hiciera. Localidades donde no existe la fauna local, ni la flora local, ni habitantes locales.
Andurriales donde nadie anda... porque todos estamos de paso.
Partes en ninguna parte. Ámbitos donde nada se desarrolla, sino que sólo transcurre. Recintos abiertos. Locales visitantes. Rincones sin esquinas, Circuitos donde todos circulan sin volver jamás. Escondites donde nadie te ve, y ni siquiera uno se encuentra.
Solares para no andar solo y donde nada es susceptible de ser construido. Lugares donde ni siquiera el viento se detiene. Espacios donde abren brecha la lluvia y el sol de justicia.
Medios que no son la mitad de nada. Ambientes que no tienen temperatura. Puntos donde no hay otro para formar una recta, ni puentes que lo crucen, ni lagos que lo atormenten, ni ríos que lo dividan, ni edificios que lo señalen. Tal vez, algunos de estos sitios goce de la benevolente presencia de un mar en las cercanías. Pero nadie sabe cómo se llama ese mar, ni hacia que lado está.
Lugares alejados de la mano de eso que llamamos Dios, y donde las brújulas son inútiles
Confinamientos solitarios donde no hacen falta las murallas, ni las alambradas de espinos. ¿Para qué? ¿Adónde puede irse desde allí?
Cuentan las leyendas campestres que los habitantes de los no-lugares son los seres extraviados de todo, los perdidos de nada... aquellos que nadie espera; o esas personas cuyo retorno es una negación aceptada, una resignación sólida. Redimidos irredentos.
Hay lugares que son no-lugares.
Distritos del universo donde decir tu nombre es decir dónde estoy; adónde voy.
Al fin y al cabo, eso es lo que importa.
sábado, 9 de octubre de 2010
viernes, 1 de octubre de 2010
Jorge Luis Borges
Arte poética
Mirar el río hecho de tiempo y agua
y recordar que el tiempo es otro río,
saber que nos perdemos como el río
y que los rostros pasan como el agua.
Sentir que la vigilia es otro sueño
que sueña no soñar y que la muerte
que teme nuestra carne es esa muerte
de cada noche, que se llama sueño.
Ver en el día o en el año un símbolo
de los días del hombre y de sus años,
convertir el ultraje de los años
en una música, un rumor y un símbolo,
ver en la muerte el sueño, en el ocaso
un triste oro, tal es la poesía
que es inmortal y pobre. La poesía
vuelve como la aurora y el ocaso.
A veces en las tardes una cara
nos mira desde el fondo de un espejo;
el arte debe ser como ese espejo
que nos revela nuestra propia cara.
Cuentan que Ulises, harto de prodigios,
lloró de amor al divisar su Itaca
verde y humilde. El arte es esa Itaca
de verde eternidad, no de prodigios.
También es como el río interminable
que pasa y queda y es cristal de un mismo
Heráclito inconstante, que es el mismo
y es otro, como el río interminable.
Mirar el río hecho de tiempo y agua
y recordar que el tiempo es otro río,
saber que nos perdemos como el río
y que los rostros pasan como el agua.
Sentir que la vigilia es otro sueño
que sueña no soñar y que la muerte
que teme nuestra carne es esa muerte
de cada noche, que se llama sueño.
Ver en el día o en el año un símbolo
de los días del hombre y de sus años,
convertir el ultraje de los años
en una música, un rumor y un símbolo,
ver en la muerte el sueño, en el ocaso
un triste oro, tal es la poesía
que es inmortal y pobre. La poesía
vuelve como la aurora y el ocaso.
A veces en las tardes una cara
nos mira desde el fondo de un espejo;
el arte debe ser como ese espejo
que nos revela nuestra propia cara.
Cuentan que Ulises, harto de prodigios,
lloró de amor al divisar su Itaca
verde y humilde. El arte es esa Itaca
de verde eternidad, no de prodigios.
También es como el río interminable
que pasa y queda y es cristal de un mismo
Heráclito inconstante, que es el mismo
y es otro, como el río interminable.
martes, 28 de septiembre de 2010
José Hierro
El enemigo
Nos mira. Nos está acechando. Dentro
de ti, dentro de mí, nos mira. Clama
sin voz, a pleno corazón. Su llama
se ha encarnizado en nuestro oscuro centro.
Vive en nosotros. Quiere herirnos. Entro
dentro de ti. Aúlla, ruge, brama.
Huyo, y su negra sombra se derrama,
noche total que sale a nuestro encuentro.
Y crece sin parar. Nos arrebata
como a escamas de octubre el viento. Mata
más que el olvido. Abrasa con carbones
inextinguibles. Deja devastados
días de sueños. Malaventurados
los que le abrimos nuestros corazones.
De "Cuanto sé de mí" 1957
Nos mira. Nos está acechando. Dentro
de ti, dentro de mí, nos mira. Clama
sin voz, a pleno corazón. Su llama
se ha encarnizado en nuestro oscuro centro.
Vive en nosotros. Quiere herirnos. Entro
dentro de ti. Aúlla, ruge, brama.
Huyo, y su negra sombra se derrama,
noche total que sale a nuestro encuentro.
Y crece sin parar. Nos arrebata
como a escamas de octubre el viento. Mata
más que el olvido. Abrasa con carbones
inextinguibles. Deja devastados
días de sueños. Malaventurados
los que le abrimos nuestros corazones.
De "Cuanto sé de mí" 1957
domingo, 26 de septiembre de 2010
Luciano Ortega
Digo sólo por hoy
Hay demasiada sangre
y tinta derramada,
demasiadas palabras en el aire
y las pantallas,
un estruendo feroz y desbocado.
Hay demasiada tiza y carbonilla,
demasiadas paredes y pizarras;
demasiadas esquirlas,
mucha pólvora;
estallidos de átomos,
trompadas al boleo;
demasiados carteles y señales,
demasiados señuelos y alambrados,
demasiados discursos sin orejas.
Quizás
debiéramos llamarnos al silencio
para no quedarnos mudos para siempre.
Quizás
ya sea el tiempo
-sólo digo quizás-
de volvernos al tacto,
restaurarnos la piel y las costillas,
calmarnos esa sed de ser tocados,
de tocar y de olernos;
olisquearnos los unos a los otros,
sin pedirnos permiso,
sin llenar formularios ni contratos.
Y en nombre de esa sangre
y esa tinta derramada,
no rompernos el alma ni la cresta;
por lo menos por hoy,
por un ratito;
sólo digo por hoy,
y aquí cerquita.
Hay demasiada sangre
y tinta derramada,
demasiadas palabras en el aire
y las pantallas,
un estruendo feroz y desbocado.
Hay demasiada tiza y carbonilla,
demasiadas paredes y pizarras;
demasiadas esquirlas,
mucha pólvora;
estallidos de átomos,
trompadas al boleo;
demasiados carteles y señales,
demasiados señuelos y alambrados,
demasiados discursos sin orejas.
Quizás
debiéramos llamarnos al silencio
para no quedarnos mudos para siempre.
Quizás
ya sea el tiempo
-sólo digo quizás-
de volvernos al tacto,
restaurarnos la piel y las costillas,
calmarnos esa sed de ser tocados,
de tocar y de olernos;
olisquearnos los unos a los otros,
sin pedirnos permiso,
sin llenar formularios ni contratos.
Y en nombre de esa sangre
y esa tinta derramada,
no rompernos el alma ni la cresta;
por lo menos por hoy,
por un ratito;
sólo digo por hoy,
y aquí cerquita.
sábado, 25 de septiembre de 2010
Ernesto Cardenal

Oración por Marilyn Monroe
Señor recibe a esta muchacha conocida en toda la tierra
con el nombre de Marilyn Monroe aunque ese no era su verdadero nombre (pero Tú conoces su verdadero nombre, el de la huerfanita violada a los 9 años y la empleadita de tienda que a los 16 se había querido matar)
y que ahora se presenta ante Ti sin ningún maquillaje
sin su Agente de Prensa sin fotógrafos y sin firmar autógrafos
sola como un astronauta frente a la noche espacial.
Ella soñó cuando niña que estaba desnuda en una iglesia
(según cuenta el Time)
ante una multitud postrada, con las cabezas en el suelo
y tenía que caminar en puntillas para no pisar las cabezas.
Tú conoces nuestros sueños mejor que los psiquiatras.
Iglesia, casa, cueva, son la seguridad del seno materno
pero también algo más que eso...
Las cabezas son los admiradores, es claro
(la masa de cabezas en la oscuridad bajo el chorro de luz).
Pero el templo no son los estudios de la 20th Century Fox.
El templo -de mármol y oro- es el templo de su cuerpo
en el que está el Hijo del Hombre con un látigo en la mano
expulsando a los mercaderes de la 20th Century Fox
que hicieron de Tu casa de oración una cueva de ladrones.
Señor en este mundo contaminado de pecados y radiactividad
Tú no culparás tan sólo a una empleadita de tienda.
Que como toda empleadita de tienda soñó ser estrella de cine.
Y su sueño fue realidad
(pero como la realidad del tecnicolor).
Ella no hizo sino actuar según el script que le dimos
-El de nuestras propias vidas- Y era un script absurdo.
Perdónale Señor y perdónanos a nosotros por nuestra 20th Century
por esta Colosal Super-Producción en la que todos hemos trabajado.
Ella tenía hambre de amor y le ofrecimos tranquilizantes.
Para la tristeza de no ser santos se le recomendó el Psicoanálisis.
Recuerda Señor su creciente pavor a la cámara
y el odio al maquillaje -insistiendo en maquillarse en cada escena-
y cómo se fue haciendo mayor el horror
y mayor la impuntualidad a los estudios.
Como toda empleadita de tienda soñó ser estrella de cine.
Y su vida fue irreal como un sueño que un psiquiatra interpreta y archiva.
Sus romances fueron un beso con los ojos cerrados
que cuando se abren los ojos se descubre
que fue bajo reflectores y apagan los reflectores!
y desmontan las dos paredes del aposento
(era un set cinematográfico)
mientras el Director se aleja con su libreta
porque la escena ya fue tomada.
O como un viaje en yate, un beso en Singapur,
un baile en Río,
Señor recibe a esta muchacha conocida en toda la tierra
con el nombre de Marilyn Monroe aunque ese no era su verdadero nombre (pero Tú conoces su verdadero nombre, el de la huerfanita violada a los 9 años y la empleadita de tienda que a los 16 se había querido matar)
y que ahora se presenta ante Ti sin ningún maquillaje
sin su Agente de Prensa sin fotógrafos y sin firmar autógrafos
sola como un astronauta frente a la noche espacial.
Ella soñó cuando niña que estaba desnuda en una iglesia
(según cuenta el Time)
ante una multitud postrada, con las cabezas en el suelo
y tenía que caminar en puntillas para no pisar las cabezas.
Tú conoces nuestros sueños mejor que los psiquiatras.
Iglesia, casa, cueva, son la seguridad del seno materno
pero también algo más que eso...
Las cabezas son los admiradores, es claro
(la masa de cabezas en la oscuridad bajo el chorro de luz).
Pero el templo no son los estudios de la 20th Century Fox.
El templo -de mármol y oro- es el templo de su cuerpo
en el que está el Hijo del Hombre con un látigo en la mano
expulsando a los mercaderes de la 20th Century Fox
que hicieron de Tu casa de oración una cueva de ladrones.
Señor en este mundo contaminado de pecados y radiactividad
Tú no culparás tan sólo a una empleadita de tienda.
Que como toda empleadita de tienda soñó ser estrella de cine.
Y su sueño fue realidad
(pero como la realidad del tecnicolor).
Ella no hizo sino actuar según el script que le dimos
-El de nuestras propias vidas- Y era un script absurdo.
Perdónale Señor y perdónanos a nosotros por nuestra 20th Century
por esta Colosal Super-Producción en la que todos hemos trabajado.
Ella tenía hambre de amor y le ofrecimos tranquilizantes.
Para la tristeza de no ser santos se le recomendó el Psicoanálisis.
Recuerda Señor su creciente pavor a la cámara
y el odio al maquillaje -insistiendo en maquillarse en cada escena-
y cómo se fue haciendo mayor el horror
y mayor la impuntualidad a los estudios.
Como toda empleadita de tienda soñó ser estrella de cine.
Y su vida fue irreal como un sueño que un psiquiatra interpreta y archiva.
Sus romances fueron un beso con los ojos cerrados
que cuando se abren los ojos se descubre
que fue bajo reflectores y apagan los reflectores!
y desmontan las dos paredes del aposento
(era un set cinematográfico)
mientras el Director se aleja con su libreta
porque la escena ya fue tomada.
O como un viaje en yate, un beso en Singapur,
un baile en Río,
la recepción en la mansión del Duque y la Duquesa de Windsor
vistos en la salita del apartamento miserable.
La película terminó sin el beso final.
La hallaron muerta en su cama con la mano en el teléfono.
Y los detectives no supieron a quién iba a llamar.
Fue como alguien que ha marcado el número
de la única voz amiga y oye tan sólo la voz
de un disco que le dice: WRONG NUMBER.
O como alguien que herido por los gangsters
alarga la mano a un teléfono desconectado.
Señor quienquiera que haya sido
el que ella iba a llamar y no llamó
(y tal vez no era nadie o era Alguien cuyo número no está
en el Directorio de Los Angeles)
contesta Tú el teléfono!
vistos en la salita del apartamento miserable.
La película terminó sin el beso final.
La hallaron muerta en su cama con la mano en el teléfono.
Y los detectives no supieron a quién iba a llamar.
Fue como alguien que ha marcado el número
de la única voz amiga y oye tan sólo la voz
de un disco que le dice: WRONG NUMBER.
O como alguien que herido por los gangsters
alarga la mano a un teléfono desconectado.
Señor quienquiera que haya sido
el que ella iba a llamar y no llamó
(y tal vez no era nadie o era Alguien cuyo número no está
en el Directorio de Los Angeles)
contesta Tú el teléfono!
domingo, 19 de septiembre de 2010
José María Fonollosa
Broadway
El amor es un juego apasionante
y el mejor sustituto del amor.
De aquel amor inmenso, el amor único,
que uno halla varias veces por el tiempo.
El recíproco amor es lo más bello.
Lo sabemos los dos. Pero es muy grande
el vacío que se abre entre el amor
que se ha ido y el amor que aún no ha llegado.
¿Por qué llenarlo, pues, con la tristeza
si es posible colmarlo de sonrisas?
Si se ha ocultado el sol pueden los faros
del coche iluminar la carretera.
Mientras llega otro amor buscando el nuestro
juguemos, sólo juego, a enamorarnos.
Juguemos a querernos, sin querernos,
hasta el día en que alguno de los dos
vuelva a sentir amor por cualquier otro.
El amor es hermoso aún como juego.
El amor es un juego apasionante
y el mejor sustituto del amor.
De aquel amor inmenso, el amor único,
que uno halla varias veces por el tiempo.
El recíproco amor es lo más bello.
Lo sabemos los dos. Pero es muy grande
el vacío que se abre entre el amor
que se ha ido y el amor que aún no ha llegado.
¿Por qué llenarlo, pues, con la tristeza
si es posible colmarlo de sonrisas?
Si se ha ocultado el sol pueden los faros
del coche iluminar la carretera.
Mientras llega otro amor buscando el nuestro
juguemos, sólo juego, a enamorarnos.
Juguemos a querernos, sin querernos,
hasta el día en que alguno de los dos
vuelva a sentir amor por cualquier otro.
El amor es hermoso aún como juego.
martes, 14 de septiembre de 2010
Juan Gelman
Ausencia de amor
Cómo será pregunto.
Cómo será tocarte a mi costado.
Ando de loco por el aire
que ando que no ando.
Cómo será acostarme
en tu país de pechos tan lejano.
Ando de pobrecristo a tu recuerdo
clavado, reclavado.
Será ya como sea.
Tal vez me estalle el cuerpo todo
lo que he esperado
Me comerás entonces dulcemente
pedazo por pedazo.
Seré lo que debiera.
Tu pie. Tu mano.
Cómo será pregunto.
Cómo será tocarte a mi costado.
Ando de loco por el aire
que ando que no ando.
Cómo será acostarme
en tu país de pechos tan lejano.
Ando de pobrecristo a tu recuerdo
clavado, reclavado.
Será ya como sea.
Tal vez me estalle el cuerpo todo
lo que he esperado
Me comerás entonces dulcemente
pedazo por pedazo.
Seré lo que debiera.
Tu pie. Tu mano.
lunes, 13 de septiembre de 2010
José Hierro
El buen momento
Aquel momento que flota
nos toca de su misterio.
Tendremos siempre el presente
roto por aquel momento.
Toca la vida sus palmas
y tañe sus instrumentos.
Acaso encienda su música
sólo para que olvidemos.
Pero hay cosas que no mueren
y otras que nunca vivieron
y las hay que llenan todo
nuestro universo.
Y no es posible
librarse de su recuerdo.
De "Alegría" 1947
Aquel momento que flota
nos toca de su misterio.
Tendremos siempre el presente
roto por aquel momento.
Toca la vida sus palmas
y tañe sus instrumentos.
Acaso encienda su música
sólo para que olvidemos.
Pero hay cosas que no mueren
y otras que nunca vivieron
y las hay que llenan todo
nuestro universo.
Y no es posible
librarse de su recuerdo.
De "Alegría" 1947
domingo, 5 de septiembre de 2010
Jorge Eielson

Ceremonia solitaria en compañía de tu cuerpo
Penetro tu cuerpo tu cuerpo
De carne penetro me hundo
Entre tu lengua y tu mirada pura
Primero con mis ojos
Con mi corazón con mis labios
Luego con mi soledad
Con mis huesos con mi glande
Entro y salgo de tu cuerpo
Como si fuera un espejo
Atravieso pelos y quejidos
No sé cuál es tu piel y cuál la mía
Cuál mi esqueleto y cuál el tuyo
Tu sangre brilla en mis arterias
Semejante a un lucero
Mis brazos y tus brazos son los brazos
De una estrella que se multiplica
Y que nos llena de ternura
Somos un animal que se enamora
Mitad ceniza mitad latido
Un puñado de tierra que respira
De incandescentes materias
Que jadean y que gozan
Y que jamás reposan
[dibujo: 'Coito', de Leonardo da Vinci]
miércoles, 1 de septiembre de 2010
Gioconda Belli
Como Gata Boca Arriba
Te quiero como gata boca arriba,
panza arriba te quiero,
maullando a través de tu mirada,
de este amor-jaula
violento,
lleno de zarpazos
como una noche de luna
y dos gatos enamorados
discutiendo su amor en los tejados,
amándose a gritos y llantos,
a maldiciones, lagrimas y sonrisas
(de esas que hacen temblar el cuerpo de alegría)
Te quiero como gata panza arriba
y me defiendo de huir,
de dejar esta pelea
de callejones y noches sin hablarnos,
este amor que me marea,
que me llena de polen,
de fertilidad
y me anda en el día por la espalda
haciéndome cosquillas.
No me voy, no quiero irme, dejarte,
te busco agazapada
ronroneando,
te busco saliendo detrás del sofá,
brincando sobre tu cama,
pasándote la cola por los ojos,
te busco desperezándome en la alfombra,
poniéndome los anteojos para leer
libros de educación del hogar
y no andar chiflada y saber manejar la casa,
poner la comida,
asear los cuartos,
amarte sin polvo y sin desorden,
amarte organizadamente,
poniéndole orden a este alboroto
de revolución y trabajo y amor
a tiempo y destiempo,
de noche, de madrugada,
en el baño,
riéndonos como gatos mansos,
lamiéndonos la cara como gatos viejos y cansados
a los pies del sofá de leer el periódico.
Te quiero como gata agradecida,
gorda de estar mimada,
te quiero como gata flaca
perseguida y llorona,
te quiero como gata, mi amor,
como gata, Gioconda,
como mujer,
te quiero.
Te quiero como gata boca arriba,
panza arriba te quiero,
maullando a través de tu mirada,
de este amor-jaula
violento,
lleno de zarpazos
como una noche de luna
y dos gatos enamorados
discutiendo su amor en los tejados,
amándose a gritos y llantos,
a maldiciones, lagrimas y sonrisas
(de esas que hacen temblar el cuerpo de alegría)
Te quiero como gata panza arriba
y me defiendo de huir,
de dejar esta pelea
de callejones y noches sin hablarnos,
este amor que me marea,
que me llena de polen,
de fertilidad
y me anda en el día por la espalda
haciéndome cosquillas.
No me voy, no quiero irme, dejarte,
te busco agazapada
ronroneando,
te busco saliendo detrás del sofá,
brincando sobre tu cama,
pasándote la cola por los ojos,
te busco desperezándome en la alfombra,
poniéndome los anteojos para leer
libros de educación del hogar
y no andar chiflada y saber manejar la casa,
poner la comida,
asear los cuartos,
amarte sin polvo y sin desorden,
amarte organizadamente,
poniéndole orden a este alboroto
de revolución y trabajo y amor
a tiempo y destiempo,
de noche, de madrugada,
en el baño,
riéndonos como gatos mansos,
lamiéndonos la cara como gatos viejos y cansados
a los pies del sofá de leer el periódico.
Te quiero como gata agradecida,
gorda de estar mimada,
te quiero como gata flaca
perseguida y llorona,
te quiero como gata, mi amor,
como gata, Gioconda,
como mujer,
te quiero.
sábado, 28 de agosto de 2010
Gatos
Felis silvestris catus (gato doméstico): El gato está en convivencia cercana al hombre desde hace unos 9.500 años. Los ancestros directos de los gatos domésticos habrían abandonando gradualmente la vida silvestre para convivir con la especie humana atraídos por los roedores que parasitaban a las comunidades humanas. Actualmente los gatos domésticos se encuentran agrupados en diversos clades (o grupos genéticos), encontrándose en el rastreo del ADN mitocondrial cinco hembras ancestrales para todas las subespecies gatunas; los mismos rastreos genéticos señalan una procedencia directa de los gatos domésticos actuales con los gatos salvajes del Medio Oriente, no encontrándose la misma proximidad ni con los gatos salvajes africanos (Felis silvestris lybica), ni con los gatos salvajes europeos (Felis silvestris silvestris)."Dios hizo el gato para ofrecer al hombre el placer de acariciar un tigre." Víctor Hugo
"Si yo prefiero los gatos a los perros es porque no hay gatos policías." Jean Cocteau
"El más pequeño gato es una obra maestra." Leonardo da Vinci
Fernando Pessoa
El amor es una compañía
El amor es una compañía.
Ya no sé andar solo por los caminos,
porque ya no puedo andar solo.
Un pensamiento visible me hace andar
más deprisa
y ver menos, y al mismo tiempo gustar de ir
viendo todo.
Aún la ausencia de ella es una cosa que está
conmigo.
Y yo gusto tanto de ella que no sé cómo desearla.
Si no la veo, la imagino y soy fuerte como los
árboles altos.
Pero si la veo tiemblo, no sé qué se ha hecho
de lo que siento en ausencia de ella.
Todo yo soy cualquier fuerza que me abandona.
Toda la realidad me mira como un girasol con la
cara de ella en el medio.
El amor es una compañía.
Ya no sé andar solo por los caminos,
porque ya no puedo andar solo.
Un pensamiento visible me hace andar
más deprisa
y ver menos, y al mismo tiempo gustar de ir
viendo todo.
Aún la ausencia de ella es una cosa que está
conmigo.
Y yo gusto tanto de ella que no sé cómo desearla.
Si no la veo, la imagino y soy fuerte como los
árboles altos.
Pero si la veo tiemblo, no sé qué se ha hecho
de lo que siento en ausencia de ella.
Todo yo soy cualquier fuerza que me abandona.
Toda la realidad me mira como un girasol con la
cara de ella en el medio.
viernes, 27 de agosto de 2010
Hugo Guerrero Martinheitz
Maria Elena Walsh
Ahora
Ahora como un ángel apareces
y me rodeas sin decirme nada.
Ángel que yo cuidara tantas veces
sin saberlo, callada.
En todo lo que miro permaneces
como el aire feliz de la mirada.
Me parezco a tu ausencia y te pareces
a mí resucitada.
Porque viniste cuando me moría
a devolverme a vivas caridades;
porque mi noche muda se hizo día
por gracia de tu voz iluminada,
en esta eternidad con que me invades
yo que no era, soy tu enamorada.
Ahora como un ángel apareces
y me rodeas sin decirme nada.
Ángel que yo cuidara tantas veces
sin saberlo, callada.
En todo lo que miro permaneces
como el aire feliz de la mirada.
Me parezco a tu ausencia y te pareces
a mí resucitada.
Porque viniste cuando me moría
a devolverme a vivas caridades;
porque mi noche muda se hizo día
por gracia de tu voz iluminada,
en esta eternidad con que me invades
yo que no era, soy tu enamorada.
martes, 24 de agosto de 2010
Jorge Luis Borges
El amenazado
Es el amor. Tendré que ocultarme o que huir.
Crecen los muros de su cárcel, como en un sueño atroz.
La hermosa máscara ha cambiado, pero como siempre es la única.
¿De qué me servirán mis talismanes: el ejercicio de las letras,
la vaga erudición, el aprendizaje de las palabras que usó el
áspero Norte para cantar sus mares y sus espadas,
la serena amistad, las galerías de la Biblioteca, las cosas comunes,
los hábitos, el joven amor de mi madre, la sombra militar de mis
muertos, la noche intemporal, el sabor del sueño?
Estar contigo o no estar contigo es la medida de mi tiempo.
Ya el cántaro se quiebra sobre la fuente, ya el hombre se
levanta a la voz del ave, ya se han oscurecido los que miran
por las ventanas, pero la sombra no ha traído la paz.
Es, ya lo sé, el amor: la ansiedad y el alivio de oír tu voz,
la espera y la memoria, el horror de vivir en lo sucesivo.
Es el amor con sus mitología, con sus pequeñas magias inútiles.
Hay una esquina por la que no me atrevo a pasar.
Ya los ejércitos me cercan, las hordas.
(Esta habitación es irreal; ella no la ha visto.)
El nombre de una mujer me delata.
Me duele una mujer en todo el cuerpo.
El oro de los tigres (1972)
Es el amor. Tendré que ocultarme o que huir.
Crecen los muros de su cárcel, como en un sueño atroz.
La hermosa máscara ha cambiado, pero como siempre es la única.
¿De qué me servirán mis talismanes: el ejercicio de las letras,
la vaga erudición, el aprendizaje de las palabras que usó el
áspero Norte para cantar sus mares y sus espadas,
la serena amistad, las galerías de la Biblioteca, las cosas comunes,
los hábitos, el joven amor de mi madre, la sombra militar de mis
muertos, la noche intemporal, el sabor del sueño?
Estar contigo o no estar contigo es la medida de mi tiempo.
Ya el cántaro se quiebra sobre la fuente, ya el hombre se
levanta a la voz del ave, ya se han oscurecido los que miran
por las ventanas, pero la sombra no ha traído la paz.
Es, ya lo sé, el amor: la ansiedad y el alivio de oír tu voz,
la espera y la memoria, el horror de vivir en lo sucesivo.
Es el amor con sus mitología, con sus pequeñas magias inútiles.
Hay una esquina por la que no me atrevo a pasar.
Ya los ejércitos me cercan, las hordas.
(Esta habitación es irreal; ella no la ha visto.)
El nombre de una mujer me delata.
Me duele una mujer en todo el cuerpo.
El oro de los tigres (1972)
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Florencia Abadi
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