jueves, 23 de mayo de 2013

Julián Marcel



tengo las manos colmadas de distancia

de respiración
música
la nostalgia todopoderosa de tu voz

los caminos empedrados de mi barrio
conducen inevitablemente
hasta tu casa
como si el hilo de ariadna esta vez guiara al minotauro

los relojes se ríen
me hacen burla y retrasan un segundo
tu patria de besos

esperar es una forma de amar
dicen

tienen
razón.








viernes, 17 de mayo de 2013

Juan Gelman

al saber que mi enemigo murió



yo soñé con tu muerte / después

soñé en tu muerte / ¡ibn abi musa:

mis dos sueños cumpliste! /

¿mutilaron tu cuerpo / arrastrron

tu ya cadáver por las calles? /

mis pies danzan y mis manos aplauden /

me corroboro con manzanas / con vino

baño mi paladar / mi vieja llaga /

¿te torturaron / te

destrozaron el alma con

las dos miserias de la carne rota? /

hoy no leeré los lamentos /

hoy leeré el cantar de los cantares /

la súbita aparición de la esposa /

bella como la luna /

brillante como el sol / terrible

como ejército en orden de batalla /

me aparta de tu rostro / oscuro / hundiéndose /

bebo en las tazas de la esposa /

sus pechos de licor inextinguible /

beso el trigo que crece en su vientre

rodeado de azucenas / mientras vos /

ibn abi musa /

visitás el hedor de la tumba /

te enterás de la noche del pozo /

sólo un silbido de serpientes

acompaña tu viaje a las cenizas /

yo estoy aquí / me perfumo me ciño

las ropas de la fiesta / pienso en

la fortaleza en ruinas

donde una vez pensé en los generales /

los soldados / los constructores / los

destrucores / los esclavos / los amos /

los poderosos / los mendigos /

las plañideras / los recién casados /

los padres y los hijos /

que alguna vez se alojaron encima

de la tierra / y se alojan ahora

en la tierra / pasaron

de la lata luz al polvo / como vos /

ibn abi musa /

como el odio que nos ató /

con furias / sus terrores /



de: com/posiciones - Juan Gelman - 1983

miércoles, 17 de abril de 2013

Henry Miller




Soy un hombre libre... y necesito mi libertad. Necesito estar solo. Necesito meditar sobre mi vergüenza y mi desesperación en soledad; necesito el sol y los adoquines de las calles sin compañía, sin conversación, cara a cara conmigo mismo, con la compañía exclusiva de la música de mi corazón.


¿Qué quieren de mí?. Cuando tengo algo que decir, lo digo. Cuando tengo algo que dar lo doy.        

domingo, 14 de abril de 2013

Leonardo Favio



El miedo es un cuerpo extraño que se adhiere al alma. Es una soledad honda que no hay forma de compartir. Puede uno estar en medio de una multitud que sentirá la individualidad como un estigma. Vivir en el terror, en el miedo permanente a la muerte violenta, a la tortura, a la humillación. Es una puñalada larga, fatigosa, interminable, es perder la intimidad de la conciencia, es quedar desguarnecido; solo como el primer hombre.
¿Tal vez el verdugo tiene razón? Entonces el pensamiento se torna hurgueteador. Hurguetea en posibles recientes o remotas culpas. El alma se vuelve tartamuda y predispuesta a la traición. Cada coche que pasa es un enemigo. Cada hombre que te mira es el que puede ser. Es volverse bondadoso y sonriente por temor a la delación, es esperar el sueño con urgencia. Es no saber cuándo y tener constantemente la impresión de que es ya. Es no tener tiempo para sus hijos.


Así viví los meses que pasaron desde la caída del gobierno de Isabel hasta que logré salir del país. Pensar que dentro de unos años todo eso rondará en la duda y el olvido o, tal vez, al leerlo, alguno sonreirá indulgente, suficiente, desconfiado.



Leonardo Favio (1976)



martes, 9 de abril de 2013

Amado Nervo

Con la mitad de un periódico

hice un barco de papel,

en la fuente de mi casa

le hice navegar muy bien.

Mi hermana con su abanico

sopla, y sopla sobre él.

¡Buen viaje, muy buen viaje,

barquichuelo de papel!



domingo, 17 de marzo de 2013

Eliahu Toker

Los dueños de las dudas


En la vereda de enfrente
están los dueños de la verdad escriturada,
los propietarios de la seguridad
del ignorante;
de este lado estamos nosotros,
los dueños de las dudas
sentados a una larga mesa de llamas.

Somos
los que sabemos que no sabemos.
Los que sabemos que no es luz esta claridad,
que este permiso no es la libertad,
que este mendrugo no es el pan
y que no existen una sola realidad
ni una única verdad.

Somos
los hijos de los profetas
pero también hijos de aquellos
a quienes los profetas maldecían;
somos
los que desafinan en los coros de los istas.

Somos
los que confían en la marcha de la historia
sin darla por sobreentendida.
Escépticos y optimistas,
compartimos el pan de la duda,
sentados a una larga mesa en carne viva.


E. T. (Buenos Aires, 1934-2010)

sábado, 2 de marzo de 2013

Julián Marcel


***


prefiero esta sombra

la pobreza en la arena de mi sangre

la expresión vacía de un plato vacío

los ojos colmados de lagañas a las 5 a.m. cansado de trabajar

tomar un mate lavado

y charlar con máscaras desconocidas

que venderme

dejarme comer

y

morir.





sábado, 23 de febrero de 2013

Stendhal


El sindrome de Stendhal (también denominado Sindrome de Florencia o "estrés del viajero") es una enfermedad psicosomática que causa un elevado ritmo cardíaco, vértigo, confusión , temblor, palpitaciones, depresiones e incluso alucinaciones cuando el individuo es expuesto a obras de arte, especialmente cuando éstas son particularmente bellas o están expuestas en gran número en un mismo lugar.



Más allá de su incidencia clínica como enfermedad psicosomática, el sindrome de Stendhal se ha convertido en un referente de la reacción romántica ante la acumulación de belleza y la exuberancia del goce artístico.

Se denomina así por el famoso autor francés del siglo XIX Stendhal (seudónimo de Henri-Marie Beyle), quien dio una primera descripción detallada del fenómeno que experimentó en 1817 en su visita a la Basílica de la Santa Cruz en Florencia, Italia, y que publicó en su libro ''Nápoles y Florencia: Un viaje de Milán a Reggio''.


"Había llegado a ese punto de emoción en el que se encuentran las sensaciones celestes dadas por las Bellas Artes y los sentimientos apasionados. Saliendo de Santa Croce, me latía el corazón, la vida estaba agotada en mí, andaba con miedo a caerme".



El Sindrome de Stendhal fue descrito en 1979, cuando la psiquiatra italiana Graziella Magherini observó y describió más de 100 casos similares entre turistas y visitantes de Florencia, la cuna del Renacimiento italiano. 







jueves, 17 de enero de 2013

Fernando Pessoa



Si muero joven


Si muero joven,

sin poder publicar libro ninguno,

sin ver la cara que tienen mis versos

en letra impresa,

pido que, si quisieran tacharse por mi causa,

que no se tachen.

Si así ocurrió, está bien así.

Aunque mis versos no se impriman nunca,

tendrán su belleza si fueran bellos.

Pero no pueden ser bellos

y quedar por imprimir,

porque las raíces pueden estar bajo la tierra

pero las flores florecen al aire libre y a la vista.

Tiene que ser así por fuerza.

Nada lo puede impedir.

Si muero muy joven, oíd esto:

Nunca fui un niño que jugaba.

Fui pagano como el sol y como el agua,

de una religión universal

que solamente los hombres no poseen.

Fui feliz porque no pedí nada,

ni procuré encontrar nada,

ni creí que hubiera más explicación

que el que la palabra explicación

no tenga ningún significado.

No deseé sino estar bajo el sol o la lluvia,

al sol cuando había sol

y bajo la lluvia cuando estaba lloviendo

(y nunca al contrario),

sentir calor y frío y viento,

y no ir más lejos.

Una vez amé, creí que me amarían,

pero no fui amado.

No fui amado por la única gran razón:

porque no podía ser.

Me consolé volviendo al sol y a la lluvia,

y sentándome otra vez a la puerta de casa.

Los campos, al fin, no son tan verdes

para los que son amados

como para los que no lo son.

Sentir es estar distraído.

Verónica V. Fisher



Dialéctica


No hay voluntad de persistir sobre este asunto


No quiero hablar

sobre posibles razones respecto

de mi comportamiento: te acaricié

como si estuviera repasando con el dorso de una mano

las miguitas de la mesa

hasta la palma de la mano contraria y no tengo

más que amor para darte.

martes, 1 de enero de 2013

Armando Tejada Gómez


Canción del año nuevo

La vida es esta vez
en ti reside
no has de volver
disfruta de la vida,
no hay día igual
apenas amanece,
estalla en ti
el prisma de la vida.
Jamás darás
el paso que ya diste,
no pisarás
el polvo que pisaste,
nunca sabrás
que el cosmos donde existes,
estaba ya
y aún estará mañana.
Nada es igual
y nada se repite,
aunque regrese
el sol a las manzanas.
Aunque vuelva
la lluvia y pase el viento,
verás como sucede
en otro instante.
Y aunque te eches
a andar por sus desiertos
caminarás
lo que no caminaste.
Mañana es otro
día ciertamente
y has de ser otra tú,
y otra la gente,
lleva para tu tránsito
otros ojos
para que quepa
en ellos toda el alba
en que creerás
en ti día tras día,
por que lo nuevo
no recuerda nada.





.

martes, 25 de diciembre de 2012

Jairo




Carpintería José




Paul Éluard

Libertad


Sobre mis cuadernos de colegial
Sobre el pupitre y los árboles
Sobre la arena, sobre la nieve
Escribo tu nombre

Sobre todas las páginas leídas
Sobre todas las páginas en blanco
Piedra, sangre, papel o ceniza
Escribo tu nombre

Sobre las imágenes doradas
Sobre las armas de los belicosos
Sobre la corona de reyes
Escribo tu nombre

Sobre la selva y el desierto
Sobre los nidos, sobre las retamas
Sobre el eco de mi infancia
Escribo tu nombre

Sobre las maravillas de las noches
Sobre el pan blanco de los días
Sobre las temporadas desposadas
Escribo tu nombre

Sobre todos mis trapos de azul
Sobre el estanque sol enmohecido
Sobre el lago luna viva
Escribo tu nombre

Sobre los campos sobre el horizonte
Sobre las alas de los pájaros
Y sobre el molino de las sombras
Escribo tu nombre

Sobre cada soplo de aurora
Sobre el mar en los barcos
Sobre la montaña lunática
Escribo tu nombre

Sobre la espuma de las nubes
Sobre los sudores de la tormenta
Sobre la lluvia gruesa e insípida
Escribo tu nombre

Sobre las formas que centellean
Sobre las campanas de los colores
Sobre la verdad física
Escribo tu nombre

Sobre las sendas despertadas
Sobre las carreteras desplegadas
Sobre los lugares que desbordan
Escribo tu nombre

Sobre la lámpara que se enciende
Sobre la lámpara que se apaga
Sobre mis casas reunidas
Escribo tu nombre

Sobre el fruto cortado en dos
Espejo y mi habitación
Sobre mi cama vacía
Escribo tu nombre

Sobre mi perro codicioso y tierno
Sobre sus orejas elaboradas
Sobre su pierna torpe
Escribo tu nombre

Sobre el trampolín de mi puerta
Sobre los objetos familiares
Sobre el mar del fuego bendito
Escribo tu nombre

Sobre toda carne concedida
Sobre la frente de mis amigos
Sobre cada mano que se tiende
Escribo tu nombre

Sobre el cristal de las sorpresas
Sobre los labios atentos
Bien sobre el silencio
Escribo tu nombre

Sobre mis refugios destruidos
Sobre mis faros aplastados
Sobre las paredes de mi problema
Escribo tu nombre

Sobre la ausencia sin deseos
Sobre la soledad desnuda
Sobre las marchas de la muerte
Escribo tu nombre

Sobre la salud vuelta de nuevo
Sobre el riesgo desaparecido
Sobre la esperanza sin recuerdos
Escribo tu nombre

Y por el poder de una palabra
Reinicio mi vida
Nací para conocerte
Para nombrarte

Libertad






jueves, 13 de diciembre de 2012

Gilda Manso



''Yo, mujer adulta de Argentina o de cualquier parte del mundo, tengo derecho a que se cumplan mis derechos de índole urgente y necesarios para vivir.
Tengo derecho, también, a tener derechos triviales. Entre otras cosas, tengo derecho a ser hermosa. A no serlo. A tener un trabajo fabuloso y ganar un sueldo fabuloso. A ser madre. A no ser madre. A ser promiscua. A no ser promiscua. A casarme. A no casarme. A salir con un hombre veinte años mayor. A salir con un hombre veinte años menor. A ser vedette. A ser científica. A que me guste el fútbol. A jugar al fútbol. A que no me guste el fútbol. A que me guste cocinar. A que no me guste cocinar. A ser gorda. A no ser gorda. A tener tetas grandes. A no tener tetas grandes. A que mis hijos lleven mi apellido. A actuar según lo que se espera de la femineidad. A no actuar según lo que se espera de la femineidad. A no aceptar justificaciones para una infidelidad. A aceptarlas. A que me duelan los ovarios. A estar triste o de mal humor sin tener que soportar que culpen a mi dolor de ovarios. Tengo derecho a que el mundo entero, sin excepción, respete mi alma, mi mente, mi cuerpo, mi vida, mi elección de vida, el curso natural de mi vida.''

 

[ fotografía de Juliette Binoche (c) Playboy ]


Klaus Kinski


Muchas personas toman sedantes para el alma, para que esté callada, y sobre todo para que no duela. Esas personas quisieran cortar de raíz cualquier movimiento del alma que pueda rozar con la emoción. En los manicomios, lo primero y más importante que se hace cada día es darles a los internos la píldora tranquilizante. ¡Hay que taparle la boca al alma! Los tranquilizantes están más que probados, y son tan seguros como las píldoras anticonceptivas. Por las noches, la gente tapa con una funda a los pájaros enjaulados, ¡para que pasen una noche tranquila!


Y otra cosa: el miedo que tienen los humanos a toda clase de dolores físicos. Hay analgésicos para todo. Para el parto sin dolor. Para evitar dolores a las personas de sueño inquieto. Para una muerte sin dolor, dulce. ¿Por qué no un producto para reír sin dolor, para que no duela la boca del estómago? ¿O para una alegría indolora? ¿O una tristeza indolora? ¡Llorar sin dolor, sin que la sal de las lágrimas escueza los ojos! ¡¿Acaso existen terremotos tranquilos o huracanes inofensivos?! La pérfida sociedad humana inculca a sus miembros la idea de que, ante todo, lo más importante es tranquilizarse. ¿Por qué? ¿Se puede estar tranquilo mientras se coge? ¿Existe acaso algún producto para la desfloración sin dolor? ¿Para la penetración indolora del miembro masculino? ¿Para el coger indoloro? La vida no es indolora ni tranquilizante. ¡La vida está llena de emoción, pasión y dolor! ¿Qué tiene eso de malo? ¡La risa, las lágrimas, los gritos de rabia, lo gritos de dolor, los gritos de alegría son expresión del cuerpo y el alma! Al reprimirlos, no sólo se exorciza a los demonios, sino también a los ángeles. Los terremotos y las tempestades dejan tras de sí tierras resquebrajadas y mares encrespados. ¡No se puede tirar a la basura, como si nada, el cielo y el infierno!



*Fragmento de “Yo necesito amor”.

lunes, 10 de diciembre de 2012

Jacques Prévert


Para ti, mi amor


Fui al mercado de pájaros
y compré pájaros
Para ti
mi amor.

Fui al mercado de flores
y compré flores
Para ti
mi amor.

Fui al mercado de chatarra
y compré cadenas
Pesadas cadenas
Para ti
mi amor.

Después fui al mercado de esclavos
Y te busqué
Pero no te encontré
mi amor.





sábado, 8 de diciembre de 2012

Florencia Abadi

desamor –qué raro sería, le digo, muchas vidas que se vuelvan lúcidas a la vez una lluvia que dé señales más claras– hablar me avergüenza de...

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